Escrito por: Luis Vega, Paysandú
El Frente Amplio llevaría a la Justicia a varios jerarcas de la administración anterior, por falta a los deberes inherentes a la función pública y por irregularidades de todo tipo en la construcción del estadio.
La obra fue adjudicada en forma fraccionada, y sin llamado a licitación pública.
El ex intendente Jorge Larrañaga, su ex director general de Obras y hoy diputado, David Dotti Genta, y el ex secretario general Alvaro Antonio Lamas están todos “en la mira” del Frente Amplio. El encargado del escenario deportivo, Julio Da Silva, había denunciado anomalías desde su inauguración.
Por decisión del ex intendente Larrañaga varias empresas trabajaron en distintos sectores del estadio. Ahí comenzaron a surgir las causas de muchos de los deterioros y vicios de construcción que hoy se denuncian, así como quedó en evidencia la falta de controles eficientes que hubo sobre los procedimientos contractivos, que aparejaron irregularidades en los controles de la obra tanto como en las adjudicaciones en la administración de los propios materiales.
Según trascendió, no aparece la recepción provisoria ni final de la obra, como obliga cualquier pliego de licitación pública. Tampoco aparecen originales ni copia de planos si se encuentra la habilitación de obra de acuerdo a los requerimientos de los espectáculos públicos.
Contundentes y elocuentes son las fotografías que muestran el grado de patologías estructurales que afectan la tribuna principal (oeste) del estadio, la cual debió ser inhabilitada al público. Además se filtra el agua en todo el sector de cabinas de transmisión de la prensa por el continuo pasaje de humedad desde la terraza donde no existe una impermeabilización. El agua llega hasta el donde está el palco oficial.
A su vez cedió el terraplén de la parte inferior de la tribuna por estar mal compactado. Se partió en varias filas a pesar de tener 40 y 50 centímetros de grosor.
De cuatro vestuarios sólo quedan dos en uso. Están clausuradas las pistas de calentamiento y un cateo realizado por los profesionales que elaboraron un informe encomendado a la Facultad de Ingeniería dejó al descubierto una habitación tapiada donde hay filtraciones de importancia, y se supone que haya otra similar en otro sector.
El relevamiento de la estructura arrojo sospechas acerca de que hubo una simulación con chapas y mampostería en el cielorraso para que no se pudieran observar las fisuras existentes. De hecho, esa área del estadio es considerada como muy peligrosa para su utilización.
La grietas en paredes y techos permiten filtraciones de agua que son visibles en las escaleras de acceso, en la terraza, en la sala de prensa, y en el bar del palco oficial.
Los profesionales concluyeron que resulta necesario demoler de inmediato las dos cabeceras de las tribunas en círculo de los sectores sur y norte porque ya cedió hasta el talud de tierra.
Fuera de la línea de edificación, avanzando con pilares y estructuras de hormigón, la edificación del estadio se extiende sobre las veredas, y varios vecinos ya recurrieron a la Junta Departamental y también a la Justicia en una acción en reclamo por “daños y perjuicios”.
Los vecinos entienden que fueron perjudicados notoriamente con la tribuna de calle Colón porque, según argumentan, no se realizó un estudio de impacto ambiental. Sus casas quedaron sin la posibilidad de recibir los rayos solares, padecen humedad permanente, cultivan hongos en las paredes, y todas las anomalías desencadenaron una serie de enfermedades respiratorias y alérgicas en la población.
La revisión actual reveló que resulta imposible saber qué cantidad de hormigón se compraba y tampoco se puede comprobar a qué sector estaba destinado. Ni siquiera hay garantía de que se hayan cumplido con las normas laborales respecto a los trabajadores subcontratados.
La actual gestión frentista considera que todas las irregularidades que serán denunciadas podrán comprobarse con la documentación existente, a pesar de la escasez de expedientes que hayan registrado el avance y la ejecución del cronograma de obras que se realizó.
Mientras tanto, la opinión pública sanducera se pregunta si la Junta Departamental, el Ministerio Público y el Poder Judicial deberían iniciar una investigación sobre este tema, no sólo para contribuir con el esclarecimiento de los hechos, sino también para indagar sobre las actuaciones, hoy tan cuestionadas, de la administración blanca.Lapidario. Una tribuna del Estadio Artigas, sede de la Copa América de 1995, se cae a pedazos.
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