Otros tres homicidios impunes cuya relación aún se investiga

07/07/1998- María Alejandra Castro (22 años) muere tras 3 horas de agonía. Para la Policía se suicidó. Para su padre, la mataron. Tenía un balazo en la nuca. María Alejandra era consumidora de droga y correo. El expediente judicial está caratulado como «su muerte».

28/12/1998- Gualberto Luis Yauzá Coello es encontrado muerto en su aserradero del camino Luis Touyá, con un impacto de bala y debajo de una pila de troncos. En setiembre de 2002 el entonces jefe de Policía de Soriano inspector mayor (r) Eduardo Olivera Montes manifestó a LA REPUBLICA que el crimen de Yauzá se encontraba resuelto en la órbita policial y «lo único que falta es la confesión». Agregando que «el elemento probatorio, la Policía de acá lo había encontrado». Pese a estas afirmaciones este caso sigue sin resolverse. El expediente judicial está caratulado como «su muerte».

06/08/2006- Luis Abel Schmidt Acosta (67 años) es asesinado de 5 balazos calibre 22, casi todos en la cabeza. El hombre estaba sentado bajo el alero de su casa en Ruta 2 y Taruselli. Estaba tomando vino, y el asesino al parecer no entró a la casa. Un vecino dio alerta a la Policía al notar que estaba con la radio a todo volumen, sentado afuera, a primera hora de la mañana, como lo había visto la noche anterior. Nadie fue detenido ni indagado por este brutal asesinato. Schmidt vivía a escasos 500 metros de la casa de Mauro Gadea y trabajaba de guardia de seguridad en la zona de la casa donde vivía la familia Gutiérrez Aguirre.

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