Una fiscal pidió la mayor pena que registra la historia uruguaya
La acusación realizada por la fiscal expresa «se condene al procesado Enrique Mauro Gadea como autor de un delito de porte de tenencia de armas en reiteración real, con un delito complejo de homicidio agravado en la modalidad de concurso muy especialmente agravado por haberse cometido los homicidios que integran el delito complejo, en uno de los casos para facilitar el delito de hurto y en los dos restantes para ocultar el delito de homicidio» especialmente agravado por la penetración, por la alevosía «y por haberse cometido con violencia con la persona mediante el empleo de arma de fuego».
Solicita se le imponga «la pena de 40 años de penitenciaría y medidas de seguridad eliminativas de 1 a 15 años, más las accesorias legales de rigor con descuento de la preventiva cumplida».
La defensa de Gadea tiene 30 días para contestar la acusación de la fiscal, al que se le podrá sumar un plazo extra de 15 días más debido a la complejidad del caso.
Las medidas de seguridad eliminativas son de reciente aplicación en nuestro país y significa que una vez cumplido los 40 años de penitenciaría Mauro Gadea deberá pasar por una audiencia, previo informe sicológico, para determinar si está apto para reinsertarse en la sociedad. Estas audiencias son anuales, y este período puede extenderse hasta los 15 años, por lo que el triple homicida podría estar en prisión la friolera de 55 años.
El Código Penal establece que en casos como este la pena prevista se elevará en un tercio en su mínimo o su máximo, por lo que la determinación de la fiscal fue aplicar el máximo de lo establecido por la ley: 40 años. Ahora resta dilucidarse si la Dra. María del Carmen Roybal, del Juzgado Letrado de Mercedes, accede a la solicitud de la fiscal Marisa Alza y que terminaría convirtiendo a Mauro Gadea en el preso con la mayor condena impuesta en la historia uruguaya. Ingresó a la Cárcel con 34 años, y podría salir a los 74, pero si sicológicamente no está apto podría estar preso hasta 15 años más, lo que significa que recuperaría la libertad recién a los 89 años.
Tres accidentes dejaron lesionados en Mercedes. En Aparicio Saravia, una camioneta conducida por Edison Batlle Ballardo Cardozo chocó una moto guiada por Carlos Eduardo Claveri Scarone, de 21 años, quien llevaba como acompañante a Mauricio Alejandro Zucaret Dourrom, de 28. El conductor de la moto sufrió «erosiones múltiples en hemiocarpio izquierdo, lesión en hombro izquierdo» y «lesión cortante en párpado inferior izquierdo»; su acompañante «herida cortante en rodilla izquierda y herida cortante en mejilla izquierda». A su vez, el niño Henry David Paris Goró, de 8 años, jugaba en Fregeiro entre Gomensoro y Varela y cruzó la calzada. Fue embestido por una camioneta conducida por Alfredo Weiler Ferreira Fernández, de 50 años. El niño sufrió «probable fractura de pierna izquierda». En Cheveste y Gadea, dos adolescentes en moto chocaron un auto conducido por José Rouco, de 51 años. La moto era guiada por Verónica Gabriela Sabella Brazuna, de 15 años, que llevaba como acompañante a Maura Virginia Carmona Berón, de 14 años.
VIO MORIR A SU MADRE
El triple crimen de Mercedes sacudió la opinión pública del departamento y nacional en 2006, y aún continúa generando todo tipo de comentarios. El 3 de julio de 2006 los tres integrantes de una familia fueron exterminados, en un hecho que conmovió por su dramatismo y por la frialdad con que fue consumado. Luis Gutiérrez trabajaba en su taller cuando fue asesinado de un balazo en la nuca. Su mujer dormía la siesta y su hija se bañaba en la casa, frente al taller. Gadea dijo haber cruzado la calle, y con las llaves de Gutiérrez ingresó a la casa para matar a madre e hija. Las dos mujeres fueron encontradas en la cama matrimonial, maniatadas, amordazadas y con un balazo en la nuca. Después se supo que Marisel, la hija del matrimonio fue la última en morir, y que fue rematada de un balazo, ya que la mordaza que tenía la había asfixiado, y que vio morir a su madre (Gladis Aguirre), y seguramente supo que su padre había sido asesinado.
EL HOMICIDA SE DESDIJO CUANDO FUE A LA CARCEL
Mauro Gadea se confesó autor del triple homicidio. Expresó que ingresó a la casa a robar, llevándose algunas pertenencias de escaso valor: alhajas, herramientas de trabajo, un candado viejo, una radio Spica, y hasta las alianzas de compromiso del matrimonio. En su casa se encontraron tres pistolas con silenciador, una de ellas era el arma homicida, y poca cosa más. Todos estos hechos no convencieron ni a familiares ni a los amigos de la familia Gutiérrez Aguirre que comenzaron a movilizarse en reclamo de justicia, intuyendo que podría haber más implicados. Surge así la Agrupación de Familiares Verdad y Justicia que comenzó a reclamar por este caso y por otros asesinatos aún impunes en el departamento. Mauro Gadea actualmente se encuentra alojado en el Comcar, y si bien tras ser encarcelado se desdijo, expresando que fue presionado y amenazado de muerte para inculparse de los asesinatos, nadie le creyó.
Los dichos de Gadea en las dos instancias judiciales posteriores a su procesamiento fueron por demás vagos y contradictorios, generando más incertidumbres que certezas. El triple crimen de Mercedes sigue siendo el más cruento hecho de sangre en la historia del departamento, y su autor podría convertirse en el reo que cumpla la mayor condena de la historia uruguaya. Muchos en Mercedes continúan afirmando que si bien no está exento de culpa no fue el único protagonista de esta dramática historia.
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