Crimen en Puntas de Rosario. Mucho más que un guión de televisión

Persisten dudas por cuádruple asesinato

Anoche los cinco detenidos continuaban separados en distintas comisarías de la zona. Uno en Nueva Helvecia, dos en Rosario, otro en Valdense y otro en Juan Lacaze ya que la jueza Gloria Rodríguez y la fiscal Alicia Schiapacasse seguían trabajando en los interrogatorios y aún no determinaron los grados de responsabilidad que le corresponderán a cada uno en el procesamiento que a más tardar, tendrá que dictarse en la mañana de hoy.

El pueblo anoche había simplificado la historia de horror ocurrida el 5 de marzo en el establecimiento La Teoría, donde cuatro personas fueron asesinadas por cuatro individuos que llegaron a copar la casa en el desolado paraje rural.

Anoche el comentario de Nueva Helvecia, este conservador y pintoresco pueblo del Interior, decía que el pobre, además de pobre, terminó siendo malo obligado por una vida de penurias producidas por la parte rica de la familia, que lo mantenía sometido a la indigencia, negándole parte de la fortuna y con ello una existencia en igualdad de condiciones.

Pero la vida es bastante más complicada que los guiones de las novelas que se ven en la televisión y aunque desde la pantalla los informativos tienden a seguir esa línea, la realidad es más compleja.

Mientras una multitud de curiosos y conocidos de las víctimas esperaban anoche la salida de los homicidas del Juzgado de Rosario, la trama de esta historia caló hondo en los pueblos de Nueva Helvecia y Rosario. El sentir popular ya por esas horas había hecho la síntesis más arriba descripta para explicar el asesinato de cuatro personas por parte de un familiar.

El rocío de la noche no espantaba al gentío de las calles pichoneras, como se le dice a los pobladores de Rosario, conmovidos como sus vecinos helvéticos al conocer que Pablo Borrás, familiar de las víctimas y con algún antecedente menor en sus poco más de treinta años. Desde el Club Estudiantes el «Tavo» Jana y toda la barra del viejo club sobre la calle Ituzaingó, a media cuadra de la plaza, no paran de hablar del caso, y desgranar historias conocidas y oídas en la calle sobre la familia Borrás, afincada en la zona desde 1877, propietaria de mucho campo y de una larga tradición de trabajo en los alrededores.

Pablo Borrás no era un muchacho pobre, pero sí quedó sin padre muy chico y fue criado por la madre en la casa de los abuelos paternos. Allí supo con su abuelo conocer la historia familiar y, comentan, «el abuelo le contaba siempre la historia de cómo su hermano se había quedado con gran parte de los bienes familiares». Su hermano Raúl, fallecido hace un año y medio era el esposo de Alicia Schwin, padre de Alicia Borrás Schwyn de 31 años; las otras víctimas fueron: Daniel Bentancour, pareja de Alicia Borrás, y un empleado, Inginio Mesa, de 74 años. Allí, en las ruedas fraternas con su abuelo, Pablo habría mamado el rencor hacia «la otra parte» de la familia.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje