Lo mató y escondió el arma en el ropero
De acuerdo a las informaciones recabadas en medios policiales por LA REPUBLICA, este caso tuvo lugar en una finca ubicada en la calle Paraguay al número 798 de la ciudad de Las Piedras. Allí residían Felipe Alberto Nolasco Lallana, un jubilado de 64 años de edad, su mujer de 49 años y su hija de 18.
El pasado domingo de noche todos ellos se encontraban dentro de la casa. Luego que la joven salió, Nolasco y su esposa mantuvieron una fuerte discusión, lo cual –según dijeron los informantes– sucedía periódicamente desde hacía un tiempo.
En determinado momento el jubilado se dirigió a un galpón situado en el fondo para cerrar la puerta. Entonces su mujer tomó un revólver calibre 22 y lo persiguió, efectuando tres disparos que impactaron en distintas zonas de su cuerpo. Mientras que el herido caía rendido al suelo, la victimaria corrió hasta su dormitorio, escondió el arma dentro de un ropero y escapó a la casa de una familiar que vivía a pocas cuadras.
Algunas horas después regresó a la finca y esperó a su hija. Cuando ella llegó le pidió que la acompañara a cerrar el galpón. De esa manera la muchacha constató que su padre yacía en medio de un gran charco de sangre. La autora de los disparos fingió no comprender qué había ocurrido y solicitó la colaboración de un vecino para trasladar a su esposo al hospital local. En el camino al nosocomio, Nolasco dejó de existir.
Caso aclarado
Las investigaciones acerca de este episodio quedaron a cargo de los efectivos de la Brigada de Homicidios de la Jefatura de Policía de Canelones, en forma conjunta con el personal de la Seccional 4ª de Las Piedras. Al ser interrogada, la viuda declaró que no conocía los motivos por los cuales su esposo había sido asesinado.
En la mañana de la víspera, la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas de la jefatura canaria emitió un comunicado dando esta versión. Sin embargo, los extensos interrogatorios realizados por los sabuesos condujeron a que la mujer admitiera que había matado a Nolasco por problemas matrimoniales. Al cierre de esta edición, la homicida y su hija –quien nada sabía respecto a los planes de su madre– declaraban ante el magistrado letrado pedrense.
Compartí tu opinión con toda la comunidad