Vecinos de Malvín Alto quieren que el juez reabra el caso: "No interrogó a testigos"

Piden justicia para niños que fueron atropellados y murieron

«Estamos pidiendo que se reabra el caso. El juez actuante no llamó en ningún momento a los testigos que presenciaron la tragedia», denunció indignada Pierina Améndola, una de las vecinas de la familia Rochón Martínez.

Ayer, unas 30 personas transmitieron la indignación que reina en el barrio desde el trágico siniestro.

«Tampoco se hizo la reconstrucción del hecho, que hubiera permitido comprobar realmente a qué velocidad venía la camioneta y cómo dobló para terminar atropellando a Ana María y sus hijos», agregó la señora Améndola.

El pasado viernes Ana María Martínez (34) y sus dos hijos, Antonella (4) y Fabricio (7), transitaban por la calle Pérez Galdós en la zona de Malvín Alto, cuando fueron embestidos por una camioneta de reparto que, según testigos presenciales, se desplazaba a alta velocidad por Isla de Gaspar.

Al tomar Pérez Galdós, el vehículo cordoneó en dos oportunidades, el chofer perdió el control y embistió a la madre y los dos pequeños.

Antonella, que caminaba por el cordón de la vereda falleció mientras era conducida por una unidad de emergencia móvil. Fabricio fue internado en el CTI del Hospital Pereira Rossell en el que dejó de existir dos días después, debido a la entidad de las heridas sufridas. Su madre, embarazada de dos meses, aún permanece internada

En el momento del trágico accidente Ana María y sus hijos se dirigían a comprar moñas para el uniforme escolar, narraron sus vecinos.

Los vecinos acusaron al magistrado Pablo Eguren, el mismo que procesó con prisión a los jugadores que participaron en la riña del clásico, de haber cerrado el caso «demasiado pronto» y de no haberle tomado declaración a personas que presenciaron el hecho.

«Fueron atropellados a 40 metros de la esquina. Los chicos fueron levantados varios metros del piso. Eso demuestra la magnitud de la velocidad a la que venía el vehículo», sostuvo Améndola.

«Quisieron fugar»

Edgar Domínguez, otro de los vecinos que reclama por justicia, dijo a LA REPUBLICA que el joven de 24 años que conducía la camioneta y su padre debieron ser «parados» por personas que se encontraban en el lugar.

«Frenaron recién a los cien metros. Si no los paran se hubieran dado a la fuga. Demostraron una frialdad increíble. Se quedaron adentro del vehículo, fumando.

En ningún momento bajaron a ver a las víctimas», afirmó Martínez.

Por su parte, familiares de los damnificados estudian la posibilidad de iniciar una denuncia penal para que se realice una nueva investigación sobre el luctuoso accidente.

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