Hijo de la princesa D’Arenberg incrusta su moto contra un auto
Guntram Rodrigo Hadbsburg Lothrimgen, de 40 años, se desplazaba en dirección a Punta del Este conduciendo su poderosa moto Dukati de 1.000 centímetros cúbicos, matrícula AX 576, cuando al llegar al kilómetro 168 de la Ruta 10 (en el balneario Buenos Aires) no pudo evitar estrellarse contra la parte trasera de un automóvil Peugeot 106, matricula de Maldonado B 125 568, conducido por Raúl Méndez, de 61 años, que circulaba en la misma dirección.
La moto de Hadbsbur quedó reducida a un puñado de hierros retorcidos, mientras que el piloto experimentó una multiplicidad de heridas de extrema gravedad que determinaron su inmediato traslado al Sanatorio Cantegril de Punta del Este. Durante la pasada jornada le practicaron varias intervenciones quirúrgicas.
La familia de Guntram Rodrigo Hadbsburg intentó trasladarlo hacia un sanatorio de Montevideo de inmediato, pero los facultativos actuantes en Punta del Este insistieron en que eso sería imposible hasta tanto no se lograra estabilizarlo, porque resultaría extremadamente riesgoso movilizarlo en esas condiciones.
Sobre la hora 18.00, su madre pudo visitarlo en el CTI del Sanatorio Cantegril cuando ya se encontraba «estabilizado», según los médicos, pero aún con riesgo de vida. Había sido sometido a una delicada operación de pelvis, en tanto se esperaba la llegada desde Buenos Aires de una prótesis de aorta para serle implantada.
El conductor del automóvil, en tanto, experimentó lesiones muy leves y el examen de espirometría dio resultado negativo.
Un empresario de bajo perfil
El hijo de Laetitia D’Arenberg, un hombre reconocido por su muy bajo perfil, es casado, vive en Punta del Este y tiene dos hijos de 4 y 6 años.
Es uno de los responsables del establecimiento ganadero Las Rosas que posee la familia en el departamento de Florida, y estuvo al frente del conocido restaurante «121», de José Ignacio, entre otros emprendimientos. Asimismo trabajó al menos tres años en la planta matriz de Ferrari en Italia, realizando los «test de seguridad» para los clientes.
Ayer, como cada mañana desde hace algún tiempo, viajaba desde José Ignacio hacia la zona de El Jagüel, donde está recibiendo instrucciones para obtener el certificado de piloto de helicópteros. Las pericias primarias indican que con su poderosa moto viajaba a por lo menos a 180 kilómetros por hora, factor determinante que lo habría llevado a incrustarse en la parte trasera del automóvil que se desplazaba en el mismo sentido, quedando totalmente destrozado a raíz del violento impacto. El cuenta vueltas de la Dukati quedó marcando 8.000 rpm., indicador claro de la velocidad que desarrollaba el birrodado.
La Ruta 10 está en buenas condiciones y no registraba, a la hora que se produjo el accidente, un tránsito demasiado intenso, como han informado erróneamente varios medios argentinos. Cabe recordar que la mayoría de los accidentes que allí se han producido estuvieron causados por la alta velocidad que desarrollaban los protagonistas o por maniobras inadecuadas de los conductores. El caso de los dos argentinos muertos por el automóvil que conducía el secretario de «Gaby» Alvarez, por ejemplo, sumó ambos factores.
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