A más de un año de la desaparición de Natalia
Pero como se recordará, la tragedia de la familia Martínez Bengoa se multiplicó cuando a mediados del año pasado, su padre Hebert Martínez, decidió quitarse la vida en su domicilio en Montevideo, descerrajándose un balazo en la boca. Ambas vidas se llevaron consigo muchas interrogantes respecto a todo lo que rodeó el impactante caso.
Desde el día de la misteriosa desaparición de Natalia la madrugada del 19 de enero y el hallazgo de su cuerpo 22 días después -el sábado 11 de febrero- en una zona boscosa cercana al Club del Lago y a la Laguna del Sauce, hasta varios meses después, al menos 100 personas fueron intensamente interrogadas, pero nadie allanó el camino para encontrar la verdad.
En estos momentos, según el abogado de la familia, doctor Ignacio Berti, se esperan los resultados de ADN de al menos 10 personas de una veintena que la Justicia actuante determinó debían someterse a exámenes para cotejar información con la obtenida, entre otras cosas, de un trozo de soga que apareció en el sitio del hallazgo del cadáver, restos de prendas, y efectos personales encontrados entre el 20 y el 23 de enero del año pasado en un camino vecinal cercano a Piriápolis.
Equipo disuelto
En el caso, trabajó un grupo de elite de la Policía, integrado por el titular de la Seccional policial 11ª de Piriápolis, comisario Raúl Eula; el director de Investigaciones de Maldonado, comisario Ruben Rodríguez Trindade; el director de la Brigada de Narcóticos, comisario César Alvez; el comisario y sicólogo Robert Parrado del Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes del Ministerio del Interior; y el comisario Angel Rosas, titular de Delitos Complejos de la Jefatura de Policía de Maldonado.
Este núcleo permaneció en estrecho contacto tanto con la jefa de Policía de Maldonado, doctora Graciela López, como con la jueza subrogante a cargo del Juzgado Penal de 4º Turno de Maldonado en aquel entonces, doctora María del Carmen Stombellini.
Sin embargo, ese equipo con el tiempo quedó disuelto, porque los investigadores de fuera de Maldonado retornaron a sus destinos, porque incluso la jefa de Policía Graciela López fue relevada, y porque la doctora Stombellini no siguió al frente de las actuaciones.
Algunos meses después, una fría noche de invierno, la Justicia determinó la realización de una recreación en la zona de Punta Fría, con la participación de 25 personas que la madrugada de la desaparición de Natalia la vieron, estuvieron con ella en algún momento o simplemente daban una vuelta por la zona.
La instancia, encabezada por la jueza doctora Graciela Eustachio y el fiscal Carlos Reyes, giró sobre tres pilares fundamentales: 1) la salida de Natalia del centro nocturno, apenas unos pasos detrás de sus tres amigas, momento en el que tuvo un intercambio de la palabras con el portero; 2) el breve contacto de la joven con el empresario del BMW en la calle, casi frente a La Rinconada; 3) y el momento en que las amigas, ya a bordo del Mitsubhisi Lancer del padre de una de ellas, notan la falta de Natalia.
Tras esto, muy poco más se logró saber del caso que parece reavivarse en una fecha como la de hoy; a excepción de una extraña detención que determinó el traslado de una joven con problemas mentales, esposada, desde Montevideo a Maldonado, para declarar en torno a un mensaje telefónico que le realizara a la hermana de Natalia.
Causas de la muerte
Los primeros resultados obtenidos de las pericias efectuadas al cadáver de la infortunada joven en el Instituto Técnico Forense (ITF) del Poder Judicial arrojaron nuevos elementos para los investigadores. Comenzó a manejarse no sólo la posibilidad de un asesinato, sino también la de un hecho accidental o de otras características, como una muerte por paro cardiorrespiratorio a raíz de un gran susto o miedo incontenible (muerte por «inhibición»).
Se aguardaban entonces con particular expectativa los resultados de los análisis anatomopatológicos practicados en los restos de la joven (masa muscular de una pierna, entre otras muestras) que establecerían con certeza las causas de su muerte, ya que esa información era considerada clave. Esa información nunca se conoció o, al menos, tampoco permitió avanzar demasiado.
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