Embotellamiento: se cayó el pretil de una fachada
La Avenida Uruguay, a la altura del cruce con la calle República, fue el punto elegido por los patrulleros de la comisaría del Cordón para instalar el vallado con el fin de prevenir posibles daños a transeúntes, lo que provocó que el flujo de los pesados rodados se viera congestionado.
El pretil de ladrillo y mampostería ocasionó más ruido que daños, pero buena parte de la preocupación de policías y bomberos estuvo centrada en tratar de ubicar a una señora mayor que, según vieron los vecinos, resultó azotada por un cascotazo en uno de sus hombros.
Nada pudo saberse de la presunta víctima ni tampoco de los eventuales ocupantes de las viviendas construidas en 1918 y en el 1916 de la Avenida Uruguay. Al parecer, ambas viviendas estaban deshabitadas. Ayer mismo se descartó todo peligro de derrumbe.
Los ómnibus interdepartamentales se aglomeraron de todos modos sobre la calle Colonia, donde se superpusieron con las líneas urbanas y el multitudinario tránsito de autos y motos de uso particular. Igual se evitó que Uruguay terminara siendo escena de nuevos accidentes.
La Intendencia Municipal de Montevideo ubicará a los propietarios del inmueble para intimarlos a realizar una peritaje de la edificación y reparar los daños, tanto en la fachada que se derrumbó como en la vereda cuyas baldosas fueron quebradas por la caída del alto pretil.
Los bomberos tuvieron que ingresar por la casa con el número 1922 para llegar por los techos hasta las viviendas afectadas. «Se cayó lo que estaba flojo», dijo el arquitecto Héctor Guglia, del Departamento de Seguridad Edilicia de la comuna montevideana. Guglia recorrió las edificaciones junto a los peritos de la Dirección Nacional de Bomberos.
Funcionarios de Bomberos retiraron los restos del pretil que aún podían caerse, pero respecto a la viviendas Guglia fue muy parco, pero a la vez tajante y contundente: «No hay riesgo inminente».
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