Hurtos sin esclarecer

El temor a bajar a la playa y encontrar la casa desvalijada al regresar es parte de una psicosis generalizada que destruye la convivencia, tal como ha sido manifestado en diversas cartas remitidas a jerarcas del Ministerio del Interior por las distintas organizaciones de los vecinos.

Turistas argentinos notaron que los habían robado cuando regresaron de la playa a la casa que ocupaban en calle 23 y B, de Parque del Plata. Similar impacto emocional padecieron uruguayos que fueron robados en calle A y 9, de Las Toscas, que ni siquiera quisieron ir a formular denuncia y se volvieron para Montevideo. Ambos casos en jurisdicción de la Seccional 24ª con dominios sobre los dos balnearios, una zona donde se robaron hasta el alambrado de la cancha de fútbol, y donde fue víctima de saqueo hasta una funcionaria de Presidencia.

Es que el robo descuidista sustituyó a los desvalijamientos típicos de la primavera cuando la gente alhaja sus casas para el veraneo estival.

Lo saben los argentinos que estuvieron en la playa de Atlántida entre las 16:30 y las 20:00: robaron su casa y llevaron sus pertenencias en su propia camioneta, un costoso vehículo que también fue sustraído junto a los televisores, los celulares y unos 35 mil pesos en efectivo.

Aduanas evita ingreso de anteojos para sol sin certificación sanitaria.

Funcionarios de la Administración de Aduanas de Montevideo, a través del control que efectúan a las importaciones de mercaderías, impidieron el ingreso al país dos contenedores en los que se transportaban 338.000 pares de anteojos para sol.

Las empresas de plaza responsables de las importaciones no habían tramitado la autorización previa, que es expedida por el Ministerio de Salud Pública (MSP) y que, a través de sus análisis técnicos, determina la calidad de los filtros UV de protección contra los efectos nocivos de rayos ultravioleta.

Ante la intervención de los funcionarios de Aduana y en el plazo administrativo previsto, se presentaron certificados que no correspondían a la mercadería que se intentaba importar, investigándose ahora si esos documentos son falsos en la forma o en sus contenidos, por lo que además se solicitará a la Justicia de Aduana, en cuya órbita se encuentra el caso, el pasaje a la Justicia Penal.

Asimismo, se inició una investigación por otros cargamentos de similares características para determinar si cumplen con la normativas. El valor de la mercadería incautada por Aduana fue estimado en U$S 279.000.

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