Murió rapiñando un comercio
Correa Gutiérrez murió poco después de ingresar a un hospital, mientras que dos compañeros suyos se dieron a la fuga al sentir los disparos. Pocos minutos después de las nueve la zona estaba conmocionada. Los residentes del barrio Ituzaingó comentaban la valiente actitud del vecino policía, que tras herir al delincuente lo trasladó a un hospital buscando salvarle la vida. Sus hijos se enteraron después por qué su padre no había regresado de comprar la leche. «La suerte estuvo de su lado» reconoció un jerarca de la Jefatura de Policía de Montevideo al comentar a LA REPUBLICA la actitud del funcionario, destacando el hecho de que a pesar de la hora, de la actividad que estaba realizando, y de no estar en turno, tenía su arma de reglamento a disposición.
Es el segundo delincuente que muere en manos de la Policía en la última semana. El otro hecho había ocurrido el viernes 17 en horas de la noche en Camino Maldonado y Cochabamba. Jorge Ricardo Silva Cardozo de 30 años era perseguido por la Policía desde Comercio y Avenida Italia tras cometer un arrebato. El iba en moto y en ese lugar disparó contra los uniformados que repelieron el ataque.
Uno de ellos lo hirió fatalmente y a pesar de que lo llevaron rápidamente a la Policlínica Malinas, los médicos no pudieron salvar su vida. Se le incautaron tres carteras robadas y un revólver calibre 22.
Violencia matutina
A una semana de aquel hecho, pero cuando el día recién empezaba, ocurrió una situación similar. Promediaba la hora 8 y 45 cuando al autoservicio, ubicado en la calle Francisco Santos 4858 casi Besares, ingresaron tres delincuentes provistos de armas de fuego.
Bajo amenazas dominaron a la propietaria, una mujer de 52 años y a un soldado que estaba circunstancialmente como cliente. Dos de ellos llevaron a la comerciante hasta la trastienda y le exigieron la entrega del dinero. Mientras tanto, Correa Gutiérrez quedó al frente del comercio reduciendo con su pistola 7,65 al soldado y a los clientes que iban ingresando.
Entre ellos el policía de la Seccional 10ª que había ido a comprar leche para el desayuno de sus niños. No bien traspasó el portal fue obligado a tirarse al piso. Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA explicaron que el agente de 2ª se arrojó encima de una mujer previendo lo que podía pasar si encontraba el instante oportuno para actuar.
Y ese momento llegó. En un descuido del joven rapiñero con antecedentes penales por hurto y por posesión de llaves apropiadas para robar (años 96 y 98), el funcionario lo empujó y se identificó como policía. El maleante para evitar ser capturado nuevamente abrió fuego y entonces el policía repelió el ataque. Lo alcanzó con cuatro proyectiles en la zona torácica y abdominal.
Conmoción
Los disparos causaron el pánico entre los demás rehenes, el alerta en los socios de Correa y la conmoción en los vecinos del barrio que comenzaron a asomarse a las ventanas de sus casas para ve qué sucedía. También llamaron a la Policía, concurriendo personal de la Seccional 16ª y de Radio Patrulla.
El rapiñero herido fue asistido por el mismo policía que rápidamente lo trasladó en los móviles a un centro asistencial de la zona, donde los médicos le constataron el fallecimiento. La Policía presume que el golpe que Correa había ido a dar con sus secuaces era entregado. Los delincuentes no eligieron aparentemente esa hora del día al azar: la comerciante tenía en su poder ocho mil pesos para entregarle a un repartidor.
Los restantes rapiñeros lograron darse a la fuga por los fondos del local, dejando abandonado en el lugar un bolso. Adentro la Policía halló dos revólveres, uno calibre 38 y otro 22.
Los investigadores procuran la detención de estos dos individuos en base a los datos aportados por la comerciante y por las huellas que la Policía Técnica pueda extraer de las armas incautadas.
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