Una muerte impune. La víctima apareció con dos orificios de bala

A nueve años del homicidio del empresario Gualberto Yauzá

Un par de policías vinculados a la investigación del caso revelaron a LA REPUBLICA algunos aspectos, y se manifestaron apesadumbrados porque la investigación nunca tuvo avances que permitieran un esclarecimiento de la muerte. Uno de los informante comentó con desazón: «La Policía es como la conga, el que hace menos gana».

El 28 de diciembre de 1998, en horas de la madrugada, mientras arreciaba un temporal de agua y viento, y se registraba un extenso corte de energía eléctrica en Mercedes, se produjo el asesinado de Gualberto Yauzá, empresario del medio que tenía un aserradero en la zona del Parque Mauá.

El cuerpo del hombre fue encontrado al otro día, oculto bajo una pila de troncos. Tenía dos impactos de bala, uno en el cuello (que le causó la muerte) y otro en el abdomen, pero la Policía encontró 4 vainas de bala calibre 32.

Las investigaciones concluyeron que la víctima estaba presuntamente arrodillada y que los dos orificios de salida se produjeron más abajo que donde entraron con una trayectoria descendente, evidenciando que se trataba de una ejecución.

En torno a este caso se ha tejido todo tipo de conjeturas, y en medio de ello el arma homicida, misteriosamente, desapareció y posteriormente apareció en la comisaría que estaba en custodia.

Un policía que estuvo involucrado en la investigación recordó que se incautó la pistola (Bersa, calibre 765, N° 375735) a un ex empleado del empresario quien dio tres versiones sobre la historia del arma.

El arma homicida fue robada de la dependencia policial que la tenía en custodia. Y aunque después fue recuperada, otro funcionario policial que también estuvo vinculado a la investigación relató que los informes técnicos a las que fue sometida el arma no cumplieron con los procedimientos de rigor en estos casos.

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