Uniformados fraibentinos asociados para delinquir
Videocaseteras, horno microondas, cortinas, CDs, moquettes, formaban parte del botín que fuera encontrado en los domicilios de los ahora ex funcionarios, radicados desde entonces en la cárcel de la tercera sección.
La historia de estos «policías» no comienza con el robo que los develó como delincuentes. Se puede decir que ambos eran «veteranos» del rubro apropiación indebida. Los uniformados habían ganado confianza, a tal punto que recepcionaban las denuncias de los hurtos que ellos mismos hacían.
Esta vez se les cruzó por el camino un policía honesto y la «buena racha» cumplió un ciclo para ellos. Al entregar el turno y el vehículo oficial a un colega, éste observó que en el auto había discos compactos conteniendo material con temas médicos, iguales a los que habían sido denunciados por el ginecólogo que hasta hace pocos meses fuera director del hospital local.
De esta manera y con la denuncia en manos de los superiores, se logró recuperar la totalidad de lo robado confesándose el sargento autor de cuatro hurtos, mientras que el agente dijo haber realizado sólo uno.
Ahora les espera una dieta a base del clásico ‘rancho’. «Me confié en la autoridad y si la autoridad me miente en quién puedo confiar yo», dice la copla y en Fray Bentos la copla se hizo realidad.
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