Tras las rejas por obligar a prostituirse a empleada
La casa de masajes funcionaba a «toda máquina» en su moderno local de la Unión. Todas las piezas estaban ocupadas por «clientes» dispuestos a pagar la tarifa por masajes reconstituyentes y de los otros.
Sucedió hace cinco días. Un señor de unos 50 años llegó para una sesión de masajes y como todas las chicas estaban ocupadas, lo atendió la dueña, una señora de 54 años. Sucede que el cliente se sintió muy estimulado con los masajes y le pidió que continuara hacia su zona genital. Que no se preocupara por el importe, que estaba dispuesto a pagar, puesto que quería una atención esmerada.
La dueña, que ya se consideraba retirada de esos menesteres, dijo «un momentito» y salió de la pieza en busca de una de las chicas que pudiera cumplir con los deseos del cliente. No encontró ninguna disponible, pero como «el cliente siempre tiene razón» fue a la cocina y encaró a una chica de 23 años, quien cumple funciones como doméstica y por ende sin preparación para otras tareas.
Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que la dueña del lugar le dijo textualmente a la muchacha que «tenía que ir a la pieza siete» que había «un buen cliente esperando». Cuando la joven le preguntó para qué, la patrona le contestó que el hombre quería «masajes en el pene, no sólo con las manos, también con la boca… ¿te animás?» La muchacha se negó de plano porque no estaba contratada para eso.
Las fuentes agregaron que entonces la mujer amenazó a la limpiadora: «Si no vas ya mismo estás despedida. ¿No sabés que no hay trabajo y hay que aprovechar lo que venga?». La muchacha no tuvo más remedio que aceptar con vacilaciones y reparos. Una vez en la pieza cumplió a satisfacción del cliente que antes de irse le dio una «propina».
Pero lo cierto es que al otro día la chica demostró su arrepentimiento y concurrió a la Seccional 16ª donde narró su experiencia, declarando que su patrona la había coaccionado con echarla si no cumplía con el cliente. Los funcionarios, ante el delito cometido, detuvieron a la patrona del prostíbulo encubierto como casa de masajes
El juez, tras interrogarla y establecer los detalles, dispuso su procesamiento por «Atentado violento al pudor». Los otros actores de esta historia no cometieron delito alguno.
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