El 90% estudia o trabaja
«Me parece altamente destacable que un 90 por ciento de los reclusos estén comprendidos en el sistema de beneficio de la redención de la pena, y he notado un aumento importante de la cantidad de reclusos que están en actividades productivas o educativas», remarcó Garcé.
«He seguido con atención la cárcel de Paysandú, y he visto que se han dado fenómenos poco usuales dentro del sistema. Un ex recluso que trabajaba en la carpintería de la Cárcel Departamental, hoy que está en libertad regresa a cumplir tareas en esa empresa artesanal emprendida por los presos, y comparte el mismo trabajo que realizaba cuando estaba en reclusión. Que un ex recluso permanezca vinculado al establecimiento, más allá del otorgamiento de la libertad, es un resultado pocas veces visto. No es común que se dé un vínculo de ese tipo con un liberado de un establecimiento. Yo creo que eso habla muy bien del proceso que se viene haciendo en esta cárcel».
Garcé destacó además la existencia de una chacra dentro de la cárcel: «Permite una tarea laboral que genera al recluso la expectativa de salir del celdario hacia un pabellón abierto».
Los internos cuentan con televisión cable, juegos de video, pequeños apartamentos amueblados por los propios detenidos con guardarropas, electrodomésticos y ropa de cama, heladeras, etcétera.
Hay un patio con juegos para niños para reuniones familiares, baños impecables, pisos con vinílico, dormitorios todos con ventanas exteriores, y los presos tienen autorización para estar todo el día con las celdas abiertas, circulando por los espacios contiguos. El «rancho» llega puntualmente todos los días con cosecha de la chacra. La comida está «colectivizada»: comparten sus alimentos sin inconvenientes.
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