Partido amistoso entre el Módulo 3 y Basáñez
La iniciativa inédita para el país, según diversas fuentes consultadas, es el corolario de un torneo de fútbol disputado entre los presos del mayor centro de reclusión del país. El titular de la Dirección Nacional de Cárceles, inspector Carlos De Avila, explicó a LA REPUBLICA que primero se jugaron encuentros entre los internos de los distintos módulos y, finalmente, entre las selecciones de cada pabellón.
El plantel ganador de este campeonato fue la Selección del Módulo 3. Con esto se hizo acreedora a representar a los demás presos, en el primer encuentro amistoso contra un equipo del fútbol que participa de los campeonatos oficiales de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). En este caso será el Atlético Basáñez que actualmente milita en la segunda división.
El jerarca carcelario explicó que la seguridad en la oportunidad no será un problema. Indicó que se permitirá la presencia de algunos presos a modo de hinchada, pero que obviamente todos no podrán alentar al cuadro local. Si no surgen imprevistos el partido se jugará el viernes que viene a las 10 y 30.
Conciencia interna
Al hablar de la seguridad, el inspector De Avila hizo hincapié en que los propios reclusos se están encargando de que no se produzcan desórdenes, porque esto implicaría que se corten las oportunidades que han adquirido. «Yo fui claro con ellos. Les dije que si hay cooperación y se portan bien, habrá beneficios», explicó el entrevistado.
Desde que asumió el cargo en marzo pasado, De Avila entiende que en la cárcel más grande del país el clima ha cambiado, al punto tal que en el Módulo 4 (otrora uno de los más conflictivos) sus habitantes han colgado carteles que rezan: «Acá no se rompe ni se destruye». Con el transcurso del tiempo y el cambio de actitud de los reclusos, ha comenzado a generarse una serie de «ventajas» para ellos, desde la realización de talleres hasta la participación en huertas.
Pero además está proyectada otra serie de emprendimientos: la habilitación de una gran chacra para que trabajen entre 60 o 70 presos, y la participación de profesores de Educación Física para dar clases a los presos. Como contrapartida los internos han dejado de destruir, por ejemplo, los alambrados que comunican los patios de cada módulo y que antes eran violentados para la «mezcla» de los pabellones.
El compromiso
De Avila señaló que el hecho de que los presos comprueben que se obtienen los beneficios prometidos por el mejor comportamiento, funciona como estímulo.
Pero el director indicó que el «clima» se mantiene también porque los reclusos tienen claro que, ante un desorden, un intento de fuga durante alguna de estas actividades, o alguna situación irregular, el perjudicado es el colectivo.
El director de Cárceles agregó que de constatarse alguna de las situaciones antes nombradas, se eliminan los beneficios para todos.
O sea que si alguno pretende escapar el próximo viernes se suspenderán estas actividades para todos, y no sólo para el implicado. Pero si nada ocurre entonces hay posibilidades de que se concreten nuevas actividades.
Un ejemplo de esto es lo que acontece con la obra de teatro «El herrero y la muerte» que fue presentada semanas atrás por un grupo de presos del Módulo 13 en un teatro céntrico.
Hasta entonces, los actores la habían mostrado puertas adentro, siendo esa la primera vez que un conjunto de reclusos realizaba una presentación en sociedad.
A la función concurrieron autoridades del Ministerio del Interior, del Poder Judicial y periodistas, entre otros.
Con respecto a esto De Avila aseguró que si alguno de los participantes de la actividad hubiera intentado una fuga, el grupo de teatro iba a ser disuelto. Entonces los propios beneficiados no quieren comprometer a los demás.
El éxito obtenido en la primera prueba hace que para fines de mes o principios de diciembre, «El herrero y la muerte» salga de Montevideo y sea presentada en el departamento de Florida, anticipó De Avila.
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