Rapiñeros fugan de la cárcel tras espectacular odisea

Los escapistas canarios

Canelones

Este hecho tuvo lugar pocas semanas después que se produjera una fuga del establecimiento penitenciario de este departamento –a cargo del comisario Mario Muñiz– lo cual generó una investigación interna, cuyo resultado final permanece sin conocerse. En aquella oportunidad un delincuente se confundió con la visita y de esa manera dejó atrás la penitenciaría.

Con respecto a este nuevo caso, el escueto boletín policial emitido a las 15.45 de la víspera por la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas de la Jefatura de Policía de Canelones, señala que sobre las 22 y 30 del domingo dos presos escaparon de la cárcel.

Estos son Marcelo Raúl Sellanes Jara de 23 años, imputado de «dos delitos de rapiña y privación de libertad», y Fernando Daniel Adanne Cabrera de 24 años, remitido por «trece delitos de rapiña».

«Se produjeron daños en instalaciones y corte de tejidos perimetrales», indica el comunicado oficial, sin abundar en detalles.

Resalta además que «se montó un vasto operativo en procura de sus capturas, que hasta el momento no ha arrojado resultados positivos».

«El comando jefaturial dispuso, a los efectos de deslindar responsabilidades, una investigación administrativa», añade.

Las informaciones recabadas ayer en medios policiales por LA REPUBLICA –a pesar del hermetismo reinante– permiten establecer que ambos reclusos habían sido trasladados en setiembre pasado desde el Penal de Libertad bajo el sistema de «permuta».

Meses atrás, habían sido procesados por la justicia letrada de San José y de Las Piedras respectivamente.

El misterio del candado

Una vez en la penitenciaría canaria estuvieron alojados en un pabellón hasta la señalada hora del pasado domingo.

Ese día, Sellanes y Adanne «abrieron» el candado, caminaron algunos metros y rompieron el tejido. Al observar sus sombras, los efectivos militares que ejercen la guardia perimetral de la cárcel efectuaron disparos que, aparentemente, no habrían dado en sus «objetivos». Apenas enteradas de lo sucedido, las autoridades carcelarias realizaron las comunicaciones correspondientes.

Ayer de tarde, el inspector principal (r) Pereyra Roldán firmó una orden de investigación administrativa, al frente de la cual fue designado el director de Coordinaciones Ejecutivas de la jefatura, Cono Cardozo.

En declaraciones a LA REPUBLICA, Pereyra afirmó que decidió realizar una investigación «porque puede haber una falla desde el punto de vista de la instalación física carcelaria o del sistema de funcionamiento».

Además, pretende determinar «si hay eventuales responsabilidades», lo que podría derivar en la práctica de sumarios. «Este es un paso previo; si no hubo deficiencia alguna se cierra el caso», agregó.

Uno de los mayores misterios que encierra esta fuga refiere a cómo hicieron los reclusos escapistas para «abrir» el candado del pabellón, que fue la primera barrera que tuvieron que sortear para lograr la libertad.

De acuerdo a los datos recabados también debieron tener herramientas para cortar los tejidos perimetrales, para luego sí comenzar a correr y esquivar las balas militares.

Hasta el cierre de la presente edición ningún jerarca policial descartó que, de alguna forma, hayan obtenido las llaves.

Al ser consultado sobre este aspecto, Cardozo se limitó a responder: «todavía no fui notificado para hacer la investigación».

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