Documentos de la poderosa British American Tobacco (BAT) e informes de la Policía Federal Argentina revelan la trama

Uruguay es puerto estratégico en el contrabando mundial de cigarrillos truchos

Colonia

De acuerdo con las declaraciones realizadas a la prensa local por el juez del Juzgado de Carmelo, Carlos Colmeneros, los cigarrillos incautados por personal de la Dirección Nacional de Aduanas «serían de dudosa procedencia, no pertenecen a Phillips Morris», según el informe que hace la importadora uruguaya Abal Hnos.

La empresa nacional deberá ratificar esto ante el juzgado carmelitano en el correr de esta semana, aunque ya se determinó claramente que los mismos no fueron fabricados por la firma norteamericana y que fueron falsificados antes de llegar a nuestro país provenientes de un puerto de la India.

De acuerdo al informe que está elaborando el juez carmelitano, el embarque trucho, que supera los 300 mil dólares según la valuación primaria, ingresó al país siguiendo todos los pasos legales correspondientes. «La mercadería ingresa a zona franca en forma absolutamente regular con la documentación correspondiente», afirmó Colmeneros al semanario El Eco de Nueva Palmira.

«Phillips Morris investiga a nivel internacional dónde van las partidas que surgen básicamente de países ubicados en Oriente», agregó el magistrado que en el transcurso de los últimos días ha sostenido una serie de instancias con la presencia de los representantes de Abal Hnos. y de los funcionarios aduaneros.

Operativo del Grid

Tal como LA REPUBLICA lo informó en exclusiva hacia principios de mes, el Grupo de Represión de Tráfico Ilícito de Drogas (Grid) de la Dirección Nacional de Aduanas tomó conocimiento sobre el ingreso al país de un embarque de cigarrillos apócrifos. Los aduaneros, siguiendo la línea de investigación se trasladaron a la Zona Franca de Nueva Palmira.

Una vez en el lugar se confirmó la presencia de la partida de tabaco, procediéndose entonces a sacarles las muestras correspondientes.

Estas fueron analizadas por químicos de la firma importadora Abal Hnos. que certificaron que los cigarrillos no eran de la firma a la que parecían pertenecer. Esto por otro lado evidenció que la falsificación estaba realizada fuera del país, y que Uruguay funcionaba como un nexo para la triangulación de la mercadería.

Triangulación argentina

Pero no fue esta la primera vez que en el departamento de Colonia se incauta un embarque de cigarrillos en infracción, ya que el contrabando de los mismos ha sido habitual por estas costas en los últimos años, en una operativa internacional que tiene a Paraguay y Argentina como centro del movimiento legal e ilegal de cigarrillos.

Desde siempre se menciona a la costa de Colonia formando parte de un corredor por el cual ingresa en forma ilegal gran parte de las partidas de cigarrillos que se venden en la República Argentina.

Documentos gráficos en poder de investigadores en la vecina orilla, a los que accedió LA REPUBLICA, muestran cómo los embarques de cigarrillos que provienen desde Estados Unidos en tránsito a Argentina son enviados luego a Paraguay.

Desde tierras guaraníes posteriormente los mandan por carretera a Uruguay e ingresan luego al país vecino como retorno de importaciones. Según las mismas fuentes y los gráficos que se reproducen en estas páginas, Paraguay es señalado como el centro de la recepción de cigarrillos provenientes de Estados Unidos a través de Argentina y del sudeste asiático, y desde donde se redistribuyen a Colombia, Brasil y Uruguay.

La gran mayoría de los que llegan a Uruguay vuelve a Argentina en una suerte de triangulación legal de mercadería en tránsito, que permite el ingreso a estos países evadiendo todo tipo de impuestos.

Las costas colonienses, por su cercanía con Argentina, son un lugar sumamente atractivo para devolver a este país cigarrillos que salieron supuestamente como exportación, pero que vuelven al mercado, vía Delta del Tigre, evadiendo millones de dólares en impuestos.

Este posibilidad es una de las principales líneas de investigación que se siguen, ya que tal como lo indicaron a LA REPUBLICA fuentes aduaneras que participaron del procedimiento, las más de 500 mil cajillas de cigarrillos están separadas por lotes, los que a su vez estaban recubiertos con una capa de alquitrán.

Según los actuantes esto se realiza con dos motivos claramente establecidos: uno soportar las humedades y otro estar protegidos para los viajes en lanchones a los que presuntamente serían enviados desde Nueva Palmira.

«El ingreso ilegal de cigarrillos es uno de los temas que preocupa al gobierno porque equivale a más de 260 millones de dólares anuales en un producto que tiene una carga impositiva del 73 por ciento», afirmaba a principios de año una nota en el matutino argentino Clarín.

La conexión

Colonia En febrero de este año, la embarcación Tiluca XXX fue interceptada en el Paraná Guazú a la altura de la localidad de Zárate, por personal de la Prefectura Nacional Argentina.

Los tripulantes, cuando vieron llegar a la policía marítima, se arrojaron a las aguas y desaparecieron entre los islotes, demostrando ser conocedores del lugar y tener planes de fuga ante una eventualidad.

Cuando los funcionarios de la vecina orilla llegaron a la nave encontraron en su interior 339 mil paquetes de cigarrillos de procedencia estadounidense, los cuales pretendían hacerse ingresar a Argentina de forma ilegal. La mercadería se supo luego, salió de la costa de Nueva Palmira y luego de una importante serie de allanamientos en la zona se cortó temporalmente la ruta que se venía utilizando frecuentemente para el ingreso de cigarrillos a Argentina.

Las fuentes no descartaron que esta partida tuviera el mismo destino que el incautado en la Tiluca XXX.

En aquella oportunidad, investigadores que llegaron desde Montevideo durante el año, allanaron varias propiedades y según pudo saber este corresponsal, las pistas llevarían a un militar retirado a quien se señala como el jefe de la operativa del ingreso de cigarrillos de procedencia ilegal en el país.

Los documentos gráficos a los que accedió LA REPUBLICA fueron elaborados recientemente por la Policía Federal Argentina, en base a once mil documentos obtenidos el año pasado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

Esta es una fundación que tiene su sede en Washington, y la cual obtuvo los documentos en un depósito público de informes que la British American Tobbaco abrió en Gran Bretaña a raiz de un juicio que se sigue en los Estados Unidos.

Contrabando consentido

Según el informe publicado en Internet por ICIJ, British American Tobacco (BAT), la segunda empresa tabacalera multinacional del mundo, fomentó secretamente la evasión fiscal y el contrabando de cigarrillos durante decenios.

La finalidad era afianzar su participación en el mercado mundial y atraer para sí a generaciones de nuevos fumadores, según revelan los asombrosos documentos internos de la empresa.

Contrariamente a lo que las empresas tabacaleras han sostenido durante mucho tiempo, en el sentido de que el contrabando de cigarrillos es el resultado de la actividad de organizaciones delictivas o de empleados inescrupulosos que no pueden ser controlados, los archivos ponen de manifiesto otra realidad.

Por ejemplo, que altos cargos de la casa matriz, y sus filiales se propusieron controlar y explotar el contrabando. Los periodistas que realizaron el informe aseguran que esta realidad forma parte de una estrategia mundial de comercialización, destinada clara y definidamente a aumentar los ingresos.

Los documentos muestran con claridad que BAT y sus filiales se propusieron controlar todos los pasos de la cadena de distribución hasta el consumidor final, y emplearo
n un lenguaje cuidadosamente codificado para analizar y planificar esas operaciones. Muy raramente usaban términos como «contrabando».

Los eufemismos preferidos de la correspondencia de la empresa eran «INP» (impuestos no pagados), «en tránsito», o «CG» (comercio general), así como también «mercado paralelo», «canal secundario» y «comercio fronterizo».

El uso intercambiable de los eufemismos contrastaba con las referencias reiteradas a las importaciones legales y con impuestos pagados (IP).

En el extenso trabajo hay un párrafo significativo que tiene que ver con la marca de cigarrillos Phillips Morris, que hoy está investigando el juez carmelitano: «La BAT obtuvo U$S 1.800 millones de ganancias en 1998 por venta de cigarrillos en todo el mundo, según el último informe anual disponible. De los seis grupos regionales de BAT, el de América Latina tuvo los volúmenes de ventas más altos.

Philip Morris, la empresa internacional de cigarrillos más grande del mundo, obtuvo ganancias en el área tabacalera por un monto de US$ 6.500 millones (3.900 millones de libras) en 1998. US$ 5.000 millones de ese monto corresponden a ventas fuera de Estados Unidos, lo que representó un 10 por ciento de aumento con respecto al año anterior», indica.

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