"Los presos aislados son más agresivos y vengativos"
El defensor de oficio en lo penal de Mercedes en diálogo con LA REPUBLICA analizó la situación de las cárceles, argumentando que si bien la fuga de tres presos de la cárcel de Mercedes significa una falla en la seguridad, no debería implicar un cambio en las políticas y actitudes que procuran la reinserción del recluso.
«La sociedad tiene que abrirse a la cárcel y la cárcel tiene que estar más abierta a la sociedad. Crear una comunicación mucho mayor donde realmente ese tabú de esconder la cárcel a la sociedad tiene que cambiar sustancialmente», afirmó el doctor Guastavino.
¿Cómo está el sistema penitenciario uruguayo en relación al de Latinoamérica?
La reciente ley del sistema carcelario, el incentivo del trabajo y el estudio, eso le está haciendo mucho bien al sistema carcelario.
Falta por supuesto muchísimo. Hay problemas de hacinamiento, de ocio compulsivo, pero en relación a otras realidades que vemos que son mucho más graves…
La realidad carcelaria nos muestra que la readaptación social es sumamente importante en el preso, entonces se está volviendo a un concepto de reintegración social.
El análisis de la teoría y de la práctica nos muestra un poco lo que venimos diciendo: la sociedad tiene que abrirse a la cárcel y la cárcel tiene que estar más abierta a la sociedad.
Crear una comunicación mucho mayor donde realmente ese tabú de esconder la cárcel a la sociedad tiene que cambiar sustancialmente.
¿No es una mirada demasiado utópica o ingenua cuando el hacinamiento y el ocio en la cárcel hacen que el individuo en vez de rehabilitarse se degrade?
No es algo utópico cuando tomamos ejemplos de buenas prácticas, como el ejemplo desarrollado por el Centro Nacional de Rehabilitación. Un ejemplo bien interesante y positivo de real rehabilitación, donde hay un índice bajísimo de reincidencia de los reclusos que salen de allí.
Es bueno tomar las buenas prácticas independientemente del conjunto general. Nosotros en Soriano, mediante una Comisión de Cárceles que estamos formando, intentamos fomentar la relación de la sociedad con la cárcel.
En la medida que los patronatos, la comunidad, se abra en el buen sentido.
La cárcel es el reflejo de la sociedad en que vivimos. Por supuesto que hay hacinamiento, por supuesto que hay un ocio compulsivo, pero si seguimos pensando que es bastante difícil o si seguimos pensando que para solucionar esto hay que construir más cárceles, más masivas, sacándolas de las ciudades o desadaptándolas de la sociedad, vamos a tener presos más agresivos, más vengativos, con un índice muy menor de relación con la sociedad.
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