Atentado terrorista en Colombia

Bogotá, dpa

Un muerto y 18 heridos dejó ayer la explosión de una motocicleta-bomba en el sureño municipio colombiano

de Puerto Asís, departamento de Putumayo, informó el alcalde de esa localidad, Manuel Alzate, a la cadena Radionet.

Según el burgomaestre, el atentado terrorista estaría relacionado con el «paro armado» que mantiene hace dos meses la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en esa región, y

que ha provocado una emergencia social de grandes proporciones debido a la escasez de comida y víveres.

«Cinco de los heridos son policías que se encontraban patrullando la zona céntrica del municipio, donde se produjo el ataque dinamitero que además afecto a una veintena de locales comerciales», precisó Alzate.

El funcionario advirtió igualmente que el número de víctimas mortales podría «ascender dramáticamente» como consecuencia del desabastecimiento de medicinas y equipo quirúrgico que se registra en

Puerto Asís, el segundo municipio en importancia de Putumayo.

Voceros de las FARC han declarado que el paro se mantendrá hasta tanto el gobierno desista de aplicar el componente militar del Plan Colombia de lucha antidrogas, una iniciativa del presidente Andrés Pastrana que también busca incentivar el desarrollo social en las zonas más deprimidas del país.

Estados Unidos contribuye a ese programa con 1.300 millones de dólares, que en gran parte serán destinados en redoblar la lucha contra el narcotráfico, mediante la entrega de equipos y asesoría militar, aunque, según Washington y Bogotá, sin participar

directamente con efectivos en las operaciones.

Al Plan, cuyo costo total es de 7.500 millones de dólares, también se espera que aporte la Unión Europea y la banca multilateral, en tanto que Colombia destinará 4.000 de sus fondos internos.

Las FARC, comprometidas en un proceso de paz con el gobierno, aseguran que la estrategia contra las drogas recrudecerá el conflicto armado interno, al tiempo que será el preludio de la intervención estadounidense en los asuntos del país andino.

El grupo insurgente admite que se financia en gran parte con dinero de narcotraficantes, por lo que en los últimos años se ha opuesto a la lucha contra las drogas, mediante ataques contra aviones de la polícia antinarcóticos que fumigan los plantíos ilegales.

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