Juez brasileño "preso"
Un juez brasileño que se erigió en uno de los principales enemigos del narcotráfico al enviar a prisión a 114 criminales vive y trabaja ‘preso’ con una escolta permanente de nueve policías debido a amenazas de muerte y hasta una fuerte recompensa por su muerte.
En su edición de fin de semana y con el título «Juez sin libertad», la revista IstoÈ reportó el caso de Odilon Oliveira, de 58 años, que está bajo «juramento de muerte» porque entre 2004 y 2005 sentenció a prisión a 114 narcotraficantes, con penas que acumuladas suman 920 años.
La revista dijo que «amenazado de muerte, hace tres años (que) el juez no frecuenta restaurantes ni va al cine.
En su casa, además de su esposa y dos hijos mayores, viven nueve agentes de la Policía Federal (PF) que le garantizan seguridad las 24 horas del día».
«Estoy preso como los traficantes, la única diferencia es que las llaves de mi celda están conmigo», declaró Oliveira quien oficia como juez federal en el estado de Mato Grosso do Sul (sudoeste), zona contigua a la frontera con Paraguay por donde ingresa con preocupante regularidad diversas clase de drogas.
Sin embargo, Oliveira justificó su situación al expresar: «No puedo dejar que el crimen prevalezca a cambio de poder dormir tranquilo y sin seguridad».
«Mi rutina es de prisión», dijo Oliveira, que hace caminatas en una unidad militar con escolta y hasta vivió dentro del Foro de Justicia de Ponte Porá.
Entre otras cosas, Oliveira pidió la extradición de más de 50 narcos brasileños presos en Paraguay y confiscó 30 mansiones de criminales, además de 14 aviones, decenas de automóviles de lujos, apartamentos y haciendas.
Amanecer fatal Por David Ravinovich, San José. Un ómnibus del transporte urbano que circulaba hacia Montevideo, por la ruta 1 vieja (Ciudad del Plata), al llegar al kilómetro 24 se detuvo a levantar pasaje. En ese momento el chofer, de 40 años, se vio sorprendido por un fuerte impacto. Amanecía, y el pesado transporte fue chocado, en su parte trasera, por una moto sin empadronar que era conducida por Agustín Yinés Núñez Flores, de 22 años. Núñez murió en el lugar, mientras su acompañante, Oscar Alberto Rodríguez Pérez, de 37, fue trasladado al Hospital Maciel donde se le certificó: «Politraumatizado grave y politraumatismo de cráneo», quedando internado en observación.
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