Omnibus se estrelló contra locales que están frente al Cementerio del Buceo
El hecho sucedió apenas pasadas las 5.00 horas de ayer, cuando un ómnibus del transporte capitalino, línea 60 de la empresa Cutcsa, se desplazaba por la avenida Rivera, proveniente de la Ciudad Vieja y cuyo destino era Portones.
Al llegar frente al Cementerio del Buceo, el conductor vio que un hombre cruzaba en forma imprudente la arteria montevideana y que de no realizar una maniobra para esquivarlo lo atropellaría, según dijo el trabajador y logró confirmar la Policía.
El omnibusero logró evitar el trágico desenlace, pero no que el pesado rodado impactara contra una de las edificaciones que se encuentran frente a la necrópolis, y que son usadas por las floristas.
En ese lugar, además de comercializarse las flores es dormitorio de uruguayos que están en situación de calle, los que no tienen otro lugar donde alojarse.
Felizmente, a la hora del hecho aún no estaban las floristas cumpliendo funciones, no había nadie en una parada de ómnibus que está a escasos metros del lugar donde impactó el pesado rodado y que de las personas que pernoctan allí se encontraban en otras edificaciones o del otro lado de una de las gruesas paredes que fue la que impidió que el bus siguiera su desenfrenado rumbo.
Como consecuencia, ocho pasajeros resultaron con heridas leves y ninguna de las personas que duermen en el lugar fueron embestidas.
«¡Qué susto!»
LA REPUBLICA estuvo en el lugar después de sucedido el hecho y dialogó con algunos de los testigos, que pudieron haber sido víctimas del mismo.
Juan es un hombre de 35 años que perdió su trabajo y no pudo seguir pagando alquiler por lo que debió mudarse con su familia. Peregrinó por varios sitios, terminando su periplo en una de las edificaciones que están frente al Cementerio del Buceo.
Allí vive con su esposa, su madre y tres pequeños hijos.
Este hombre, que vive con su familia a escasos centímetros del lugar donde frenó el ómnibus, del otro lado de la pared que contuvo al pesado rodado, narró que vio pasar su vida delante de los ojos y que el impacto lo hizo vibrar de tal forma que pensó que estaba en un terremoto.
«No sabía si estaba despierto o si era una pesadilla. Vi pasar una cosa enorme sobre mí, como que me atropellaba. Pensé que era algo dentro de mis sueños, pero cuando me desperté, a los pocos segundos, me di cuenta de que algo malo estaba pasando», manifestó.
Mientras su padre declaraba lo que sintió, dos de sus pequeños hijos gritaron: «¡Qué susto pasamos!».
En tanto, un vecino del lugar, que vive en las viviendas contiguas, y que se encontraba paseando por la feria que se arma allí todos los viernes, señaló a LA REPUBLICA que «cuando vi cómo había quedado el lugar, pensé que había sucedido una desgracia porque hay muchas personas que duermen acá todas las noches. Además, es la segunda vez que un ómnibus choca en ese lugar».
Un funcionario de la IMM que trabaja en el Cementerio dijo que «menos mal que no había nadie en la parada. Si el accidente era a las 7.00 horas, que está llena la parada con niños que van para la escuela y gente que se va a trabajar, era una tragedia».
Otro municipal, pero que cumple funciones en un corralón de la comuna capitalina que está a menos de 50 metros del sitio del impacto, manifestó que «la verdad que fue una desgracia con suerte. Cómo quedó eso y nadie salió herido, es de verdad un milagro». *
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