Pedreas y corridas, pero sin heridos de entidad

Mientras se sucedían los hechos violentos en el Paladino, a todas luces inesperados, a escasos mil metros estaba el foco de atención de la prensa y de la Policía: el partido entre Cerro y Peñarol, el que había concitado comentarios, preocupaciones y muchas cosas más de la gente del fútbol, del barrio, de los dirigentes y de casi todos los uruguayos.

El operativo contaba con la actuación de aproximadamente 320 efectivos, a los cuales se les sumaron los efectivos destinados al patrullaje de las zonas aledañas (lo que marcaría un total de cerca de 400 policías).

Antes de comenzar el encuentro, hubo algunas escaramuzas entre parciales del local con efectivos, los que no pasaron a mayores: algún lesionado leve y tres detenidos por intentar ingresar al estadio sin entrada.

Transcurrieron los minutos y las horas, todo parecía que sería normal, pero al finalizar el partido, el que terminó 0 a 0, se volvieron a repetir unos encontronazos entre parciales y policías, pero lo que garantizó el operativo fue que no chocaran las hinchadas entre sí.

Todo culminó con pedreas, corridas y diez detenidos de ambas parcialidades.

Estos fueron conducidos a la Seccional 24ª, donde cercano a las 22.00 horas recuperaron la libertad.

El motivo de las aprehensiones fue el intento de querer superar el vallado humano que había montado la Policía.

Los efectivos no resultaron con heridas de entidad, salvo alguna pedrada que impactó en piernas de agentes de la Guardia Metropolitana.

El único parcial de Cerro que tuvo alguna herida de mayor entidad fue Fernando Andrés Bentancort Rodríguez, de 23 años, al que se le diagnosticó «traumatismo encéfalo craneano con pérdida de conocimiento», siendo internado en observación en la mutualista Cudam, de donde será dado de alta en las próximas horas.

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