Anciano ermitaño roció a dos niñas de 9 años con gas irritante porque le pidieron caramelos por Halloween
El choque cultural que generan las «nuevas» modas y las diferencias etarias, explicaría lo que desató el acto de irracional brutalidad, junto a la presunta patología que habría evidenciado el anciano, quien en el pasado tuvo reacciones violentas contra los estudiantes de un colegio privado que funciona frente por frente a su domicilio.
Ni «truco» ni «trato»: una rociada de gas
Todo comenzó próximo a las 20.00 horas del miércoles cuando las pequeñas venían caminando por la calle Amsterdan pidiendo a los vecinos «casa por casa» caramelos, luego de que les realizaran la tradicional pregunta que hacen los niños durante los festejos de esta fiesta importada de tierras anglosajonas: «truco o trato».
Transcurría con normalidad la tarde noche hasta que el grupo de niños en los que estaban las ahora lesionadas acompañados por algunos padres y madres, llegaron frente al 1476 de la citada calle.
Tanto los adultos como los pequeños sabían que en el lugar vivía un anciano conocido por su carácter irascible. Pero, tal vez pensando que los festejos habrían ablandado el corazón del hombre, las niñas tomaron coraje y subieron la escalera hacia la puerta de la casa.
Tocaron timbre. Sin mediar palabra, Ruben Rodiño Guzzo abrió la puerta, apenas lo suficiente para sacar una mano con el pulverizador y rociar la cara de las pequeñas. Enseguida cerró la puerta y se ocultó.
Las niñas comenzaron a gritar y se tomaron el rostro por la irritación en sus ojos. La situación generó pánico entre los adultos que debieron solicitar asistencia a una emergencia médica.
Una de las niñas resultó con «quemadura por irritante en rostro y conjuntivitis irritativa», mientras que la otra tenía «quemadura por irritante». La primera fue trasladada a la mutualista Casa de Galicia. Revisada nuevamente, se confirmó el diagnostico inicial, por lo que fue derivada a Oftalmología. Recién ayer de tarde recibió el alta.
Además roció a policía para escaparse en auto
Los padres denunciaron el hecho a la Seccional 11ª. Pero antes intentaron «tirar abajo» la puerta de la casa del anciano. Efectivos de la comisaría concurrieron a la casa, en Amsterdan 1476, pero no fueron recibidos por el agresor, quien tampoco respondía a los llamados telefónicos. La Policía montó un operativo de vigilancia.
Con el transcurrir de las horas, la guardia se redujo a un solo agente que, próximo a las 2:30 horas, escuchó movimientos en el garaje. Al acercarse al portón, el policía casi fue arrollado por Rodiño, quien intentó escapar en un vehículo que guardaba dentro de la vivienda.
En una maniobra brusca rompió el portón de su garaje y logró evadir al efectivo que intentaba cerrarle el paso. El anciano roció al agente policial con la misma sustancia que arrojó a los rostros de las niñas.
Al cierre de la presente edición, el anciano seguía prófugo. Fuentes policiales estimaron que su detención sería cuestión de horas.
Un pasado violento
LA REPUBLICA logró conversar con vecinos de la zona, algunos de los cuales fueron testigos presenciales de la agresión contra las niñas.
«El hombre es complicado. Es viudo, y sé que tiene hijos, pero viven en el extranjero. No es la primera vez que tiene problemas con la gente, especialmente con los niños. No hace mucho, unos liceales que van al Colegio (Gabriela Mistral, el que se encuentra frente a la casa de Rodiño), estaban sentados en el muro de su casa y les tiró agua caliente para echarlos. Por suerte no les cayó encima. Después los chiquilines le agarraron el auto a patadas», dijo una vecina.
«Ya habían golpeado en la casa cuatro grupos de niños, y las niñas no tuvieron suerte porque ya estaba cansado que le golpearan la puerta. Este señor ya había tenido tantos problemas con gurises del colegio, que la directora se reunió con él para zanjar las diferencias, y parece que no entendió nada porque seguía con la misma conducta hacia los niños y adolescentes», recordó un funcionario del colegio privado. *
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