Cárcel para asesinos canarios
Durazno
El hecho quedó aclarado a fines de la semana pasada, tal como lo adelantara LA REPUBLICA. El desenlace llegó no en Durazno sino en Canelones, cuando un individuo mayor que había sido denunciado por su concubina en la Seccional 4ª de Las Piedras por haberla golpeado, declaró a la Policía que «él no se prestaba para encubrir asesinatos».
El hombre agregó que los hijos de su concubina (de 18 y 14 años) eran los autores materiales de un crimen ocurrido cerca del Villa del Carmen, en Durazno. La declaración hizo que desde aquella seccional se informara al director de Investigaciones de Durazno, comisario inspector Rivail Reyes, para corroborar los hechos.
Los datos coincidían casi en un todo con los datos del ataque a Severiano Moreira Pisano, de 87 años, que fuera golpeado a hachuelazos en su establecimiento rural de Talas de Mariscala, Durazno, en la madrugada del miércoles 9 de agosto.
Enterada la Justicia competente, se dispuso el traslado de los acusados a Durazno, así como de la pareja de concubinos y una tía de los sospechosos, residente en Villa del Carmen.
Los vínculos
Interrogados por la Justicia, se logró establecer que el mayor, de 18 años, carente de antecedentes penales, había trabajado en el establecimiento de Moreira hacía algunos años, por lo que conocía el lugar con lujo de detalles.
Según sus declaraciones, en la madrugada del miércoles 9 de agosto, luego de viajar en ómnibus hasta Durazno, abordaron la línea de la empresa Nossar a Sarandí del Yi, cargando dos bicicletas rodados 16 y 20 prestadas por unos primos. Se bajaron en el paraje conocido como Buzón, a siete kilómetros al sur de Villa del Carmen, por ruta 14, y continuaron en los birrodados por el camino vecinal.
Según declaró MMLD, el autor material del crimen, esa noche llovía y debido al mal estado del camino de penetración a la estancia decidieron abandonarlas en una tapera, distante unos tres kilómetros del lugar. Cuando llegaron –ignorando que en un galpón apartado había un peón de 15 años, durmiendo– descansaron un rato, para luego inspeccionar cada habitación, munidos de una linterna de la estancia en procura de dinero y efectos de valor.
En un corredor, MMLD tomó una hachuela de picar gajos, por si Moreira llegaba a despertarse. Según dijo, sabía que el anciano solía dormir armado. Y justamente Moreira sintió ruidos, por lo que MMLD, previniendo sorpresas, le aplicó el hachazo en la cabeza y luego dos más, para asegurarse.
Acto seguido procedieron a revisarle los bolsillos del pantalón, del que le sustrayeron diez pesos y monedas.
También se llevaron un revólver calibre 38 con empuñadura de nácar, una escopeta y una cadenita, presuntamente de oro, la que vendieron en una feria de la ciudad de Las Piedras, algunos días después. No encontraron dinero a pesar que en el bolsillo de la camisa Moreira tenía siete mil pesos y cien dólares. Al salir de la estancia dejaron calzado deportivo, medias y una bufanda. Escaparon en la camioneta, hasta que se enterró en el barro del sendero que sale de la estancia. Luego la fuga fue a pie, cortando campo.
Reconstrucción
El sábado de madrugada, a instancias del juez letrado departamental, doctor Gustavo Mirabal, y con la presencia del jefe de Policía, inspector principal (r) Luis De La Rosa, el fiscal letrado, el médico forense y la abogada defensora, se realizó la reconstrucción de los hechos. La madre de los jóvenes y su concubino reconocieron desde los calzados incautados hasta las bicicletas utilizadas en la ocasión.
De acuerdo a lo expresado a este medio por el jefe de Policía de Durazno, los involucrados declararon que caminaron en la madrugada, faenaron un lanar al pasar por un campo y se llevaron una paleta de carne.
Sobre el mediodía del 9 de agosto llegaron a la casa de una tía en Villa del Carmen, a quien le ocultaron la verdad.
Luego, haciendo «dedo», llegaron primero a Durazno y luego a Canelones, donde volvieron a ocultar lo que había pasado.
El dictamen
El sábado de tarde, luego de procederse al interrogatorio en la sede judicial local, el magistrado actuante dictó su veredicto.
El acusado de 18 años, carente de antecedentes penales, fue procesado con prisión por «un delito de homicidio muy especialmente agravado, en concurrencia fuera de la reiteración, con un delito de rapiña».
Su hermano, de 14 años, fue derivado al Iname, y la madre, el padrastro y la tía recuperaron la libertad sin perjuicio.
Como se recordará, en los primeros días de agosto, coincidentemente con la muerte de Moreira Pisano, de 87 años, fueron detenidos dos personas de 21 y 26 años, sindicados –de acuerdo a las declaraciones del primero– como los autores del crimen.
El sospechoso de 21 años había acusado al de 26 como autor del crimen, tras concurrir al lugar con el fin de robarle.
El segundo fue en esa instancia encontrado culpable de una rapiña ocurrida en el paraje Las Tunas, pero no se le pudo vincular al caso Moreira.
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