
Diversas fuentes policiales de Montevideo y Canelones fueron consultadas durante la pasada jornada por LA REPUBLICA. Todas hacÃan hincapié en lo que habÃa pasado en Radio Patrulla y en lo que no llegó a pasar. Mientras que en los mandos superiores lo acontecido era considerado como algo sin gravitación, entre el personal subalterno la palabra traidor fue mencionada con insistencia.
Es que desde el punto de vista laboral los policÃas ejecutivos, aquellos que están en la lucha directa contra la delincuencia, sienten que con los procesos que viene desarrollando la PolicÃa para mejorar su imagen ante la sociedad, han sido los más exigidos. Pero no han obtenido nada como contrapartida.
Las fuentes remarcaron que ahora un policÃa debe ser más que nunca un “experto en relaciones públicas”, un “juez implacable” y defensor de los Derechos Humanos, además de tener que controlar que los Ãndices delictivos no se disparen.
Sumado a esto se encuentra el hecho de que luego del turno en la dependencia para la que trabajan, la mayorÃa realiza el servicio 222, que le saca horas de sueño, de contacto con su familia y de profesionalización.
“Pero si no fuera por esto estarÃamos en una situación aun más delicada”, puntualizó un funcionario. Si bien hay reclamos hacia la falta de apoyo para actuar, y a los escasos uniformes que tienen, las dos principales quejas apuntan a los magros ingresos que perciben, y la restante al atraso en los pagos por el servicio 222, este último tema en el interior del paÃs.
Pero uno de los últimos aspectos que han provocado profundo malestar es la demora en conceder el aumento del tres por ciento concedido en la última rendición de cuentas, retroactivo al mes de marzo. Primero se mencionó como fecha de pago principios de octubre y después principios de noviembre, pero este aún no se ha hecho efectivo.
Según explicaron varios agentes, para el grado más bajo (agente de 2ª) el incremento salarial representa unos 80 pesos por mes. Cuando cobren lo que se les ha prometido recibirán más de mil pesos: “Por lo menos que nos paguen eso”, exigieron.
Por otro lado, se hizo notar que cuando a mediados de año se hicieron circular en dependencias policiales panfletos anunciando grandes aumentos salariales para todos los grados, luego desmentido esto por el ministro del Interior, se instaló el malestar en la fuerza.
Desde entonces se han constatado distintos tipos de acciones que apuntan a demostrar el descontento. Pero la estructuración de una huelga policial no resulta algo sencillo, explicaron las fuentes, “más aun con los traidores que hay adentro. Cuando los de a pie hacen algo, se encargan de vigilarnos, filmarnos y controlarnos. Pero si el aumento sale nunca van a decir: no eso a mà no me corresponde”.
En este sentido se dijo que durante el domingo las comunicaciones entre los funcionarios estuvieron muy limitadas, porque los teléfonos estaban intervenidos. Asimismo se explicó que determinados organismos policiales se encargaron de registrar “con sus cámaras distintos puntos de la ciudad como buscando algún culpable”.
Si bien no hubo complicaciones en el funcionamiento de la fuerza en la pasada jornada, el clima era de tensión ante la detención de cinco policÃas y los seguimientos que se constataron a lo largo de las horas de trabajo. Las fuentes dijeron que “esto de alguna manera va a seguir” y no se descarta que comiencen a manifestar las esposas y familiares de los uniformados.
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