Madre del joven detenido en España por traficar drogas está segura de que su hijo será liberado
Como hemos venido informando, seis mercedarios fueron embaucados por un individuo, supuestamente argentino, con la promesa de darles trabajo en Córdoba, en una de las pollerías más importantes de Argentina, pero a mitad de camino les propuso ir a Porto Alegre. Desde allí, Pablo tomó un avión rumbo a España, siendo detenido en Barcelona con una valija repleta de droga.
El supuesto empresario argentino dijo llamarse Pablo Galarza (curiosamente el mismo nombre del militar y caudillo político colorado más popular del siglo XIX en Soriano) y representar a Indacor SA, un criadero y frigorífico de aves muy importante en Argentina. La historia que contó terminó convenciendo a los jóvenes e incluso a sus familiares.
Pablo Martín Vespa Ríos, de 19 años, actualmente se encuentra recluido en un establecimiento para jóvenes a la espera de que se inicie el juicio. Pablo es estudiante de 5º año del Liceo N° 1 de Mercedes y tiene como meta convertirse en profesor de educación física. Es conocido en el ambiente deportivo ya que ha integrado la Selección de Soriano de basquetbol en diferentes categorías. Actualmente es jugador de Pacaembú de Mercedes.
El siguiente es un resumen de un extenso diálogo que LA REPUBLICA mantuvo con Marta Ríos, su madre.
¿Cómo se enteró Pablo de la supuesta oferta de trabajo realizada por el empresario argentino?
Mi madre escuchó el aviso por la radio. Al primer llamado fueron casi todos los chiquilines del barrio y cuando hacen el segundo llamado es cuando Pablo se inscribe.
¿Ellos fueron a Montevideo para emprender el viaje a Córdoba?
Yo pregunté por qué tenían que ir a Montevideo, y Pablo me dijo que este hombre (por el empresario) le había dicho que lo más probable es que fueran por Colonia. Entonces podía ser. Antes de irse, el hombre hace una reunión en la casa de uno de los muchachos, y yo participé de esa reunión. Nos dijo que la empresa era Indacor SA, que ellos iban a trabajar en el cuidado de los pollos; que era a 40 kilómetros de Córdoba, en un pueblo que se llama Dean Fúnez. Incluso la señora de la casa tiene un mapa, donde él señala la parte donde iban a estar, y nos dice que ellos dentro de 15 días van a volver, por lo que no era necesario llevar mucha ropa. La meta era trabajar hasta el 22 de diciembre, venirse todos, y Pablo ya se iba a quedar para estudiar para los exámenes. El no iba a volver.
Pablo sale convencido que se iba para Argentina. Hasta me pide dinero argentino y cuando llegan a Tres Cruces se ve que este hombre les propone irse a San Pablo. Les dice que la empresa se dedica a traer piedras de zafiro de España. Les muestra toda una documentación, con sellos, con todo, y le dice que precisa gente porque no puede traer más de no sé cuántas cada uno. Pablo se fue a Barcelona a buscar las famosas piedras. Lleva una maleta que él (el empresario) le compró porque sólo había llevado una mochilita y no podía viajar así. Cuando Pablo llegó al aeropuerto de Barcelona y ve que la valija de él no sale la fue a reclamar, y ahí es detenido. Le había puesto láminas de cocaína. Pablo tenía una máquina de fotos y le había sacado fotos a ese hombre y a la delegación de gente que estaba en San Pablo, y muestra las fotos de este hombre, pero para la Justicia española Pablo es quien ingresa la mercadería, por lo que el culpable por ahora es él, hasta que llegue el momento del juicio, donde se van a presentar todas las pruebas de cómo fue el asunto.
Maniobra distractiva
¿Qué nombre dio ese supuesto empresario argentino?
Se registró en los hoteles y el que da en la radio es Pablo Galarza. El documento que presenta es un DNI argentino, original. Por los datos que me dio la gente de Investigaciones y el jefe de Policía, se sabe que la cantidad de mercadería que le puso a Pablo es exageradísima, que nunca podría haber pasado los controles de los aeropuertos de España. Pero se presume que detrás de él hubiese pasado más gente con menos cantidad: una maniobra para distraer, porque jamás podría haber pasado con esa cantidad de droga.
Se ve que es gente especializada la que está haciendo todas estas cosas, y justamente la gran mayoría que elige son adolescentes.
¿A usted no le llamó la atención, cuando se hicieron las reuniones previas al viaje, que les hicieran tramitar el pasaporte?
Sí, yo pregunté por qué precisaban pasaporte siendo que para Argentina se puede ir con la cédula. Entonces él me aclaró que era para estar cubierto de un seguro de tres meses. Que era para cubrirlo a él como trabajador, y a la empresa.
El después me explica todo lo de Indacor SA. Yo bajé datos de Internet y la empresa existe, es grandísima. Es la segunda exportadora avícola de Argentina. De Internet saqué fotos de los viveros, de los lugares en el campo donde iban a trabajar, entonces me vine convencida de que era todo legal; y más lo motivé porque iban todos muchachos de acá, todos conocidos y no se iba a sentir tan solo. Así se fueron sucediendo las cosas. Hoy está preso en una cárcel de jóvenes en Barcelona. Allí se apuesta mucho a la rehabilitación, son 600 jóvenes los que están ahí, y Pablo está trabajando, está estudiando para entrenador de basquetbol. Tiene asistencia psicológica debido a la gran depresión y la gran angustia, porque está muy solo. Tiene asistencia religiosa porque nosotros somos evangélicos y eso también le ha servido de mucho porque ahora no está tan deprimido cuando hablamos por teléfono. Ya lo fue a ver el cónsul uruguayo, contador Joaquín Píriz. Lo dejó mucho más tranquilo. Habló mucho con Pablo, y esta semana vuelve a visitarlo porque está haciendo los contactos para poder proporcionarle un abogado particular, porque sabemos que el abogado de oficio allá también tiene trabajos particulares y nosotros estamos necesitando que Pablo tenga una defensa que realmente se dedique al caso.
¿Qué dijeron los compañeros de Pablo al regresar?
Eso es algo confuso. Sé que la semana próxima tienen que ir al Juzgado pero hay cosas que no concuerdan. Fijate que si son compañeros que todos los días tomaban mate acá, después que pasó este problema no vino nadie. Ellos vinieron de Brasil y ninguno vino a preguntar cómo estaba Pablo. Pienso que están asustados, y también hay declaraciones que no serían las verdaderas. Eso lo están manejando Investigaciones, la Justicia uruguaya, Interpol y Narcóticos.
Salgo de casa y ellos me ven y cuando vuelvo ya no hay ninguno. Lo que sí sé es que este falso contratista se quedó con todos los pasaportes. Los pasaportes tienen un valor de 5, 6 y 7 mil dólares en el mercado negro. Pero no sé en las condiciones que ellos vinieron, no sé si hubo amenazas o algo. Es más, la mamá de uno de ellos vino porque yo la llamé y me dijo que el hijo no contaba nada, pero que le llamó la atención que toda la mejor ropa que había llevado la dejó en el hotel. No sabemos por qué motivos no la pudo sacar, siendo que este hombre les dio el dinero para volver. También tengo mis dudas porque no puedo creer que sea tan bueno para darles el dinero para que se vengan. No es creíble.
¿Cuando usted habla telefónicamente con Pablo, le comenta si en algún momento lo presionaron para que viajara, si hubo amenazas?
Pablo dice que este hombre los embaucó. Nunca habló de amenazas, creo que fue creyendo lo que el tipo le estaba vendiendo. Pablo tiene 19 años, todo es lindo para él. Para él todos son buenísimos y no hay maldad en nadie y está todo bien. Entonces pienso que el hombre le debe haber hecho toda una historia realmente creíble, porque a mí me la hizo y yo me la creí. *
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