Prostituyeron a dos niñas de 13 y 14 años en un bar clandestino en la ciudad de Paysandú

Miércoles 05 de septiembre de 2007 | 4:50
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Dos niñas de 13 y 14 años debieron ser internadas en un hogar del INAU luego de comprobarse que trabajaban en un bar clandestino ofreciendo servicios sexuales a cambio de dinero y manutención.

La prostitución infantil en el departamento de Paysandú fue denunciada en reiteradas oportunidades por LA REPUBLICA. Se comprobó que hay decenas de menores trabajando como meretrices.

En esta oportunidad, un procedimiento efectuado por la Dirección de Investigaciones en cumplimiento de una política del Comando de la Jefatura de Policía que tiende a combatir la explotación sexual de menores dejó al descubierto la maniobra, que involucraba a varios adultos y a las dos jovencitas.

Según un informe elaborado por El Telégrafo, hace aproximadamente un mes personal de esa dependencia obtuvo información confidencial de que en un bar de la zona de Florida y Grito de Asencio, inhabilitado por la JDP, se ejercía ilegalmente la prostitución, por lo que concurrió hasta allí y sorprendió a dos mujeres, correctamente registradas y habilitadas para ejercer el meretricio, y se les notificó que no podían efectuar esa labor en ese sitio.

 

El dueño del comercio fue dejado en libertad

No obstante, personal de la misma dependencia obtuvo posteriormente nuevos datos que permitían sospechar que en el mismo bar habría menores ejerciendo el meretricio, por lo que se instrumentó la vigilancia a efectos de comprobar la información. Siempre según los colegas, luego de una paciente labor, al mediodía del viernes allanaron el bar y sorprendieron a dos adolescentes durmiendo en sendas habitaciones del fondo, la mayor de ellas en compañía del dueño del comercio clandestino y la restante en un catre en otra habitación.

El dueño del bar, de 60 años, fue conducido detenido y, tras las actuaciones practicadas, se estableció que el individuo proporcionaba alojamiento y alimentación a las menores y que éstas ejercían la prostitución desde el comercio clandestino, donde conseguían a sus clientes, cobrando una de ellas 250 pesos por sus servicios y la otra 500.

A la vez, se pudo establecer que la madre de la mayor de las menores estaba en pleno conocimiento de la actividad que desarrollaba su hija y que ésta incluso compartía con su progenitora parte del dinero recaudado mediante el ejercicio del meretricio.

La jueza penal de 4º Turno, María Helena Mainard, dispuso la conducción del dueño del bar y de la madre de la mayor de las adolescentes, así como el emplazamiento de la otra menor junto a su responsable.

Tras tomar declaraciones, la magistrada actuante dispuso la libertad de los mayores y la internación de las menores en el INAU en régimen de amparo. *

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