Dos individuos al Vilardebó por distintos delitos
El primero de los episodios mencionados se produjo en horas de la tarde del miércoles pasado, cuando a un local comercial ubicado en la avenida Uruguay 846, casi Andes, ingresó un hombre.
Pero en vez de demostrar interés por algún producto, el individuo sacó de su cintura un revólver y tras encañonar al dueño del comercio le ordenó la inmediata entrega de todo el dinero.
En momentos que estaba a punto de recibir el efectivo existente en la caja registradora, por el frente del comercio acertó a pasar una patrulla de la Jefatura, cuyos agentes advirtieron lo que sucedía e intervinieron en el acto logrando detener al asaltante. Le incautaron el arma que resultó ser de material plástico.
Conducido a la Jefatura, fue identificado como RL de 41 años, quien fue conducido ante el magistrado penal de Turno, quien luego de la instancia dispuso que el hombre fuera internado en el Hospital Vilardebó.
Procesado
También al Vilardebó fue enviado un hombre de nacionalidad argentina, quien fuera detenido en la tarde del miércoles en la zona de Carrasco, cuando venía en fuga desde Canelones. Tal como se adelantara en la víspera, la captura de este individuo adquirió ribetes espectaculares.
La Policía de Canelones lo comenzó a perseguir por la avenida Giannattasio al estar imputado de ser autor de una serie de robos en balnearios de la Costa de Oro. En el transcurso de la persecusión tanto los uniformados como el sospechoso intercambiaron disparos en reiteradas oportunidades, a una hora en la que la mencionada arteria se encuentra muy concurrida.
El hombre logró pasar a Montevideo, pero personal de la Seccional 14ª y de la Dirección de Investigaciones lo estaban esperando, luego que recibieran un mensaje por radio sobre la situación. En un primer momento los uniformados capitalinos tampoco pudieron frenarlo, desatándose un nuevo enfrentamiento a balazos. Pero en determinado momento el móvil de Investigaciones le cruzó el coche delante del suyo, y tras el impacto se produjo la captura.
Las indagaciones realizadas a posteriori permitieron establecer que en realidad el argentino de iniciales AEL de 36 años, lo que había hecho en la Costa de Oro era exhibicionismo, mostrando sus genitales a muchachas que concurrían a distintos comercios. El juez actuante lo mandó al centro psiquiátrico.
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