La ocultó en un rancho hasta que la tiró a la bahía; la madre denunció su ausencia una semana después

El padrastro es el homicida de Andrea

La madre de la menor jamás habría desconfiado de su propio concubino, un hombre de 44 años que en todo momento se mostró acongojado por la pérdida de la jovencita.

La investigación realizada por los efectivos policiales comenzó con el mensaje recibido por la madre de la menor, en el cual se informaba que iba a bailar con unas amigas y que luego se quedaría algunos días en la casa de una de ellas.

La mujer creyó las excusas y no se preocupó demasiado hasta pasada una semana, cuando nada se sabía del paradero de Andrea.

Fue así que la desesperada madre se hizo presente en la seccional para presentar la denuncia correspondiente.

Varias brigadas recorrieron la zona por donde vivía la menor, pero nunca hallaron indicios de su paradero hasta el 18 de julio, cuando dos personas avistaron el cuerpo flotando en aguas del arroyo Pantanoso dentro de un colchón.

El cuerpo fue retirado y llevado a la morgue donde se constató que tenía los pies y las manos atadas con alambres y que su muerte databa de por lo menos un mes atrás.

 

Unico sospechoso

Tras rastrear el mensaje recibido por la madre de la chica, los policías abocaron su investigación al entorno de la joven, dejando como único sospechoso al padrastro, poseedor de varios antecedentes penales y con un carácter bastante violento.

En dependencias policiales, y ya con la certeza de que era él quien le había dado muerte, los investigadores lograron la terrible confesión del asesino.

«Discutimos y le pegué una trompada en la cara. Ella cayó y cuando la quise levantar me di cuenta de que estaba muerta. La llevé a un rancho que tengo armado cerca de casa y la dejé varios días hasta pensar qué hacer con el cuerpo.

Después lo enrollé en un colchón y lo tiré al agua», dijo a los policías que lo interrogaron.

Para completar la aterradora historia, el confeso asesino dijo que le pagó a una persona 10 pesos para que mandara el mensaje «tranquilizador» a la madre, sobre todas las cosas, para que tuviera tiempo para pensar cómo deshacerse del cuerpo.

Lo que el hombre no dijo fue por qué razón la chica estaba atada con alambres. Se presume que tal vez lo hizo para que el cuerpo quedara más comprimido y hacer más fácil la estremecedora idea de envolverla en un colchón.

Ayer, la jueza en lo penal de 20º Turno, Aída Vera Barreto, dispuso que el confeso homicida de la adolescente compareciera hoy ante su despacho para ratificar la confesión que realizó ante los policías. *

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