Los bomberos evitaron la propagación del fuego a las reservas subterráneas de combustible

Ardió una gasolinera a sólo cinco cuadras de los incendios donde fallecieron dos mujeres

Pocitos volvió a ser el centro de atención en el amanecer de ayer, cuando un incendio de grandes proporciones amenazó con hacer explotar las reservas subterráneas de combustible de una estación de servicio. El fuego se originó en un pequeño galpón que almacena latas de aceite, pero luego se propagó peligrosamente a habitaciones linderas que los mecánicos utilizan para guardar herramientas.

Jueves 09 de agosto de 2007 | 3:59
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Cuando el sereno de la gasolinería ubicada en el cruce de Soca y Rivera ­a solo cinco cuadras de las recientes tragedias en las que fallecieron dos mujeres­ observó el fuego que salía por debajo de la puerta, se comunicó con los bomberos y solicitó ayuda.

Los soldados del fuego llegaron al lugar con dos dotaciones, una que se dedicó a sofocar las llamas y la otra que se empeñó en mantener el fuego alejado de las reservas subterráneas de combustible con las que cuenta la estación de servicio.

Cinco bomberos, ayudados por efectivos de la Seccional 10ª, se pusieron como meta el apagar el incendio dentro del mismo galpón donde se originó, mientras que otros policías de la misma seccional, junto a otro grupo de soldados del fuego, realizaron tareas de enfriamiento en el suelo de la gasolinería.

El operativo salió a la perfección y las llamas cedieron al agua antes de propagarse a los locales linderos.

El peligro que representaba un incendio de semejantes características provocó que los bomberos trabajaran en el lugar hasta las primeras horas de la tarde, comprobando una y otra vez que no quedaran ni rastros de las llamas que tuvieron en vilo a todo el barrio que viene siendo golpeado por tragedias que tienen como principal artífice al fuego.

 

Hubo fuego viernes, martes y miércoles

Con el nuevo incendio de ayer, los vecinos del barrio Pocitos tuvieron motivos para sentirse que están siendo “perseguidos” por el fuego.

El viernes pasado, un foco ígneo arrasó el “penthouse” del octavo piso en la calle Libertad 2702 donde vivía Alicia Tule Volpe Mercadal, de 78 años, que murió carbonizada al quedar atrapada entre las llamas.

Los bomberos trabajaron varias horas hasta que lograron apagar el fuego para rescatar el cuerpo sin vida de la desafortunada mujer.

Solo cuatro días después, un nuevo incendio se desató en un apartamento de la calle Libertad. El primer piso del edificio emplazado en el número 2667 fue devorado por las enormes lenguas de fuego que se extendieron desde el comedor a las habitaciones consumiendo todo a su paso.

Elsa Araújo Vives falleció por asfixia, mientras que su esposo y su hija fueron rescatados y trasladados a distintos nosocomios donde se recuperan favorablemente de cuadros de intoxicación.

Desde el viernes hasta el día de ayer, fueron evacuadas por precaución cerca de unas 100 personas que según bomberos “corrían riesgo de vida si los focos avanzaban”.

Afortunadamente, los vecinos sólo debieron esperar algunas horas para retornar a sus hogares, aunque no dejan de reconocer que el miedo a los incendios aumentó notoriamente por los recientes incidentes que se desataron en el barrio.

Los bomberos descartaron que los incendios pudieran tener una relación entre sí y aseguraron que simplemente se trató de una fatídica coincidencia. “Ninguno fue provocado. Todos dependieron de la casualidad o de la negligencia de las propias victimas”, indicaron las fuentes consultadas, aunque no dejaron de reconocer que “no es común que pasen estas cosas. Un incendio cada dos días, en un radio no mayor a los 500 metros cuadrados no es para nada común”. *

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