Uruguay colaboró en la captura del líder del cartel del Norte del Valle
Interpol Uruguay y la Brigada antinarcóticos trabajaron arduamente junto a los investigadores de la DEA para atrapar a uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. El líder del cartel del Norte del Valle, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias «Chupeta», fue capturado en un rápido y preciso procedimiento realizado por la Policía brasileña en el marco de la «Operación Farrapos».
El capo del narcotráfico estaba oculto en su mansión del exclusivo condominio de Aldeia da Serra, en el área metropolitana del estado de Sao Paulo. La DEA fue la que lideró el operativo que contó con información aportada por Brasil, España, Argentina y Uruguay.
Además de pesar sobre él acusaciones de narcotráfico, también tiene causas abiertas por lavado de dinero, homicidios y extorsión.
Luego de ser perseguido hasta el cansancio en su Colombia natal, el «Chupeta» decidió radicarse en Brasil, donde comandaba su imperio valuado en casi dos mil millones de dólares.
Según la información aportada por los responsables del operativo, el colombiano enviaba droga a Estados Unidos y Europa para luego «lavar» el dinero en casas financieras de Brasil y Uruguay.
Ramírez Abadía es considerado un hombre frío, calculador y muy metódico, capaz de mandar asesinar a cerca de cien policías e informantes pagando por ello importantes sumas de dinero a un grupo de sicarios profesionales que trabajaban bajo sus órdenes. En los últimos meses fueron encontrados cerca de 90 millones de dólares en efectivo y varios kilos de joyas y piedras preciosas que el «Chupeta» escondía en lujosas viviendas de la ciudad de Cali.
Las informaciones libradas por los agentes de la DEA indican que Ramírez Abadía comenzó su carrera como narcotraficante en el cartel de Cali y se entregó a la Policía colombiana en 1996. Tras purgar una condena por narcotráfico, el colombiano salió de la prisión en 2002 y reanudó sus actividades delictivas, ahora aliado al cartel del Norte del Valle, que es considerado el más poderoso de Colombia.
Entre las numerosas historias de horror y muerte que se tejen alrededor del traficante, se encuentra una que sobresale del resto. Ramírez Abadía era íntimo amigo de Víctor Patiño, un traficante de poca monta que intentaba abrirse camino entre la competencia.
Ambos tenían muchos negocios en común y soñaban con levantar un imperio. Pero a comienzos del año 2006 un «trabajo» salió mal y Patiño cayó preso en los Estados Unidos. Según dijeron fue el propio «Chupeta» quien lo vendió para salvar su propio pellejo. A sabiendas de la traición, el detenido comenzó a dar datos precisos sobre los manejos turbios de su ex amigo, llegando a complicarle varios negocios que podrían haberle significado la suma de varios millones a sus ya acaudaladas arcas.
Esto hizo explotar a Ramírez Abadía, que comenzó su aterradora venganza. Desde que Patiño comenzó a colaborar con la Policía estadounidense, el Chupeta mandó asesinar a 35 miembros de su familia, los que fueron acribillados a balazos por el selecto grupo de sicarios contratados por el cartel del Norte del Valle.
La Policía decidió proteger a Patiño, incluyéndolo en un programa especial de cambio de identidad. Desde mediados del año pasado nadie conoce el paradero del informante de la DEA que seguramente jamás imaginó semejante venganza. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad