Uno solo los hurtaba, los desarmaba y vendía las piezas sueltas

Hallan en Lagomar otro desguazadero de autos

Los funcionarios de la mencionada repartición que dirige el comisario Carlos Suárez, concretaron ayer de tarde el allanamiento en un taller ubicado en la calle 77 del solar 11 del mencionado balneario, apenas a dos cuadras de la avenida Giannattasio.

Desde hace varios días los efectivos pertenecientes a la Dirección de Investigaciones venían siguiendo una pista concreta para aclarar numerosos robos de autos en distintas zonas de Montevideo.

Cerca de diez automóviles habían desaparecido misteriosamente en los últimos días en barrios de Montevideo, tras lo cual sus propietarios hicieron las denuncias correspondientes. Las fuentes consultadas por LA REPUBLICA señalaron que al tomar conocimiento de esta seguidilla de casos, se presumió que estaban ante una maniobra que consistía en desarmar los vehículos robados para vender las piezas.

En consecuencia se empezó a buscar un taller mecánico donde se pudiera realizar esa operación.

Modelos para desarmar

Como los modelos de los autos robados no encajaban en las características de los autos que se trafican hacia el Brasil o Paraguay, donde generalmente requieren vehículos de última generación, se apuntó la pesquisa a buscar directamente un desguazadero.

Se necesitaron varios días para profundizar el caso. Se chequearon a numerosos talleres que se dedican a la compra-venta de motores y piezas sueltas, hasta que se obtuvo una dirección concreta: Calle 77 del Solar 11, en Lagomar.

Ayer, después del mediodía, los efectivos de Automotores acudieron al lugar notando la existencia de un taller con una vivienda al fondo. Cubiertos por un galpón precario para evitar miradas curiosas, se ubicaron ocho automóviles en proceso de desguace total. La mayoría de los vehículos estaban totalmente desarmados.

Por un lado el chasis, por otro la carrocería, debajo de un techo de zinc cubiero por lonas, los motores y al fondo otras piezas y las cubiertas.

En el lugar fue detenido el tallerista quien vive a los fondos con su familia.

Unipersonal

Una vez inspeccionado todo el predio se encontraron desarmados dos autos Fiat Uno, un Premio, un Citroën, un Renault, dos Volkswagen y un octavo cuya marca no se pudo precisar de tan destrozado que se hallaba.

El detenido admitió que él sólo se dedicaba a cometer todas las maniobras. Primero salía a robar el auto y lo llevaba a su «enterradero». Allí lo cubría con unas lonas y de inmediato procedía a desguazarlo para evitar su localización por parte de la Policía.

Luego separaba las piezas y las vendía a sus amigos talleristas diciendo que eran restos de autos chocados.

Al admitir que toda la línea de delitos estaba solamente a su cargo negó la existencia de algún cómplice, cosa que siempre evitó para no tener que repartir las ganancias.

Todo lo actuado fue comunicado al juez en lo Penal de 14º Turno, quien dispuso que en la presente jornada este mecánico que había montado su propia empresa «unipersonal» para el delito, sea conducido a su despacho en esta jornada.

Las fuentes explicaron que este procedimiento nada tuvo que ver con el realizado la semana pasado por Automotores en el Cerrito de la Victoria. Como lo informara LA REPUBLICA en aquella ocasión se logró la recuperación de varios rodados, el secuestro de autopartes de otros desguazados, y el procesamiento de cinco involucrados en las maniobras, cuatro de ellos con prisión.

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