Un matrimonio de caseros fue asesinado a golpes en una estancia de Cerro Largo
Espeluznante doble crimen se perpetró en una zona del interior del departamento en la jornada del domingo 22. El hecho con ribetes horrendos tuvo como víctima a una pareja mayor de edad que había contratado a un hombre joven para ayudarlos en las tareas de un establecimiento rural y que a la postre se transformó en el brutal asesino de ambos.
Según logró saber LA REPUBLICA, el matrimonio se desempeñaba como «caseros» de un establecimiento de campo ubicado en paraje «Quebrachal» juridicción de la Seccional 6ª departamental, distante unos 50 kilómetros de la ciudad de Melo.
Ante la determinación del propietario del establecimiento de vender el inmueble, la pareja decidió adquirir un predio en «Villa Viñoles» en cercanías de la capital del departamento, para lo cual habrían vendido algunos bienes, manteniendo, aparentemente, consigo una determinada suma de dinero.
Para ayudar en la mudanza fue contratado un hombre que venía acompañando al matrimonio.
El individuo, presuntamente con la información de que en la finca se encontraba el dinero en cuestión, decidió ultimar a golpes, primero al hombre en una de las habitaciones del establecimiento y luego a la mujer que se encontraba en otra de las reparticiones de la casa y alertada por los ruidos concurrió a ver lo que sucedía.
Una vez concretada su sangrienta acción, el brutal homicida permaneció durante todo el día con los cuerpos de las víctimas en la propia escena del hecho.
Con el transcurso de las horas, varios familiares (hijos) de la pareja asesinada se contactaron telefónicamente con el establecimiento, preocupados por la ausencia de sus progenitores, que habían quedado en viajar a Melo. El empleado respondía que el hombre mayor había viajado en ómnibus a Melo y que llegaría en las próximas horas.
Ya sobre la noche, y ante el cariz que había tomado la situación, el asesino cargó los cuerpos de las víctimas en la caja de una camioneta Indio, propiedad de sus víctimas y emprendió viaje rumbo a la ciudad de Fraile Muerto.
El hijo es policía y baleó al homicida
En el camino se encontró con el hijo de la pareja, que a su vez se desempeña como policía, quien, al percatarse de la presencia del vehículo de sus padres, lo detuvo e interrogó al conductor hacia donde se dirigía y que trasladaba en el interior de la camioneta.
El efectivo policial habría obtenido como respuesta que se dirigía hacia Fraile Muerto y que llevaba algunos desechos para «arrojarlos por ahí».
Ante esta situación, el policía constató que la carga en cuestión era nada más ni nada menos que el cuerpo de su madre y su padrastro, por lo que extrajo de entre sus ropas el arma de reglamento con la cual efectuó un disparo que hirió en el abdomen al conductor del vehículo y presunto asesino.
A los pocos minutos, la apacible zona se transformó en una permanente llegada de ambulancias y vehículos policiales y judiciales para trasladar al hombre herido, de iniciales F.L. de 34 años de edad, y comenzar a desentrañar el espeluznante cuadro.
En la caja de la camioneta yacían los cuerpos (prácticamente destrozados) de Juan Francisco González Pi, de 62 años, y de su esposa María Teresa Morales Correa, de 54 años.
El asesino, una vez en un centro asistencial de Melo, fue intervenido quirúrgicamente, permaneciendo fuera de peligro, al tiempo que la Policía y la Justicia aguardan su recuperación total para proceder al interrogatorio correspondiente que permitirá la obtención de detalles que lleven a develar totalmente las causas que llevaron al doble homicida a concretar su acción con brutal saña.
Entre tanto, el hijo policía que descubrió los cadáveres de sus padres fue dejado en libertad, ya que actuó en defensa propia porque tiró para repeler una agresión del homicida, quien intentó desenfundar un revólver calibre 22 con siete cartuchos en condiciones de uso.
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