Los tres rapiñeros cayeron en espectacular operativo

Rapiña a Abitab en Reducto

Nuestro reportero fue testigo del gigantesco operativo montado en apenas unos segundos por numerosas dotaciones policiales, cuyos efectivos lograron abortar el golpe y capturar a los asaltantes en medio del asombro de los vecinos que se asomaban a las puertas de sus casas.

Lo que había sucedido es parte de la rutina de esta sección policial. Los tres hombres habían ingresado al mencionado local de Abitab y tras encañonar a la encargada uno de ellos pasó detrás del mostrador y le exigió la entrega del dinero.

La mujer, presa de los nervios, le respondió que no podía puesto que la plata estaba en un cofre de cerradura sincronizada. «Colocamos la plata en el cofre que luego es abierto solamente a una hora determinada y únicamente mediante la llave que tiene el gerente. Si intentan colocar la llave fuera de la hora indicada, el cofre no se puede abrir», dijo la empleada.

Pero mientras eso sucedía en el interior, donde el asaltante y la mujer estaban al borde de perder el control, un policía que pasaba en su auto particular por la esquina de Rocha y Blandengues vio a un hombre armado que estaba en la puerta actuando de «campana».

El policía vestía de particular y detuvo su auto en medio de la calle, apenas había pasado el 546 por ese lugar. El funcionario se parapetó tras la puerta y le dió la voz de alto. El maleante le efectuó un disparo y el policía le respondió con dos tiros. Fueron los tres estampidos que sintió todo el pasaje del 546 que se había detenido en la parada, una cuadra más adelante.

Acción

El periodista de LA REPUBLICA descendió y buscó la protección de un árbol para observar la escena. A esas alturas, el hombre de civil (después se supo que era un policía) estaba persiguiendo por Blandengues a uno de los rapiñeros que acababa de tomar hacia el norte por Marcelino Sosa. Tras darle alcance en Carlos Reyles, lo desarmó, inmovilizó doblándole el brazo y empezó a trasladarlo detenido mientras lo apuntaba con su arma.

Para ese entonces dos unidades móviles de la Guardia de Coraceros, un móvil de Radio Patrulla y otro de Hurtos y Rapiñas, habían llegado a la zona y tras ingresar al local lograron detener a uno de los rapiñeros que no había podido salir a tiempo cuando sintió los disparos.

Todo sucedió muy rápido y justamente en Blandengues y Marcelino Sosa, cuando el agente de civil traía arrestado al otro delincuente, ambos fueron rodeados por los hombres uniformados de Coraceros provistos de armas largas. Estos apuntaron con sus armas a los dos hombres sin saber que uno de ellos era un colega, pero éste, viendo lo complicado de su situación, esgrimió rápidamente su carné haciendo conocer su identidad a gritos.

Los agentes de Coraceros, luciendo sus nuevos uniformes negros, arrestaron al delincuente y lo introdujeron rápidamente a la camioneta para llevarlo a la Seccional 6ª. En esos instante, en otro vehículo, los efectivos policiales trasladaban al otro maleante que había sido detenido en el interior del comercio.

Llegaron entonces unos seis o siete patrulleros y otros vehículos ocupados por agentes de Investigaciones portando armas largas. Todos los funcionarios parlamentaron unos segundos y se supo de la existencia de un tercer rapiñero que había logrado escapar a toda carrera tomando por Rocha al norte, luego por Domingo Aramburú para continuar por la avenida San Martín. Todas las unidades se desplegaron en un vasto y espectacular operativo cubriendo varias calles.

Los agentes sabían las ropas que vestía el delincuente y el operativo culminó en San Martín y Concepción Arenal, donde avistaron al tercer atracador que aún corría en busca de su libertad. No lo logró y terminó junto con sus dos compinches en distintas celdas de la Seccional 6ª esperando ser conducidos ante el juez competente.

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