
Tal cual lo informado en la edición de ayer, unos nueve internos se agruparon en una de las salas del hogar Rincón para menores de mediana peligrosidad y tras la intervención de los guardias prendieron fuegos a colchones y rompieron algunas ventanas y puertas.
Efectivos del grupo GEO, que tienen un destacamento bastante cercano a la Colonia Berro, se hicieron presentes en el lugar por si el conflicto pasaba a mayores, pero bastó la intervención de los educadores para que los menores depusieran su actitud y terminaran con la revuelta que duró cerca de 120 minutos.
En la jornada de ayer, se procedió a la limpieza del salón semidestruido por los internos y ya en horas de la noche las actividades eran normales.
No obstante, uno de los funcionarios del hogar Rincón dijo a LA REPUBLICA que el clima es tenso, ya que “por momentos hay gritos y amenazas”, a lo que agregó “este tipo de revueltas es común.
Pocas veces se queman colchones o se rompen las instalaciones, pero que los menores se quieran amotinar es bastante común. Hay que pensar que la mayoría son adictos a la pasta base y acá explotan debido a la abstinencia”.
Mientras tanto, se supo que en el hogar Ser y en el hogar Piedras también se registraron algunos inconvenientes con internos que se negaron a regresar a sus cuartos luego del recreo.
Si bien la protesta fue leve, algunos menores amenazaron a los educadores y dijeron que se amotinarían si no mejoraban las condiciones de reclusión.
También en este hecho bastó la intervención de unos pocos funcionarios para que todo volviera a la normalidad. **
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