Asaltó al gerente en su despacho y se fue caminando con U$S 90 mil

El Llanero Solitario dio el golpe perfecto en el BROU del Cerro

El extraño visitante llegó al local y pidió para hablar con el gerente por un trámite. Cuando pasó a su despacho lo apuntó con un arma, lo golpeó en la frente y luego lo maniató con los cables del teléfono y lo amordazó.

De inmediato le quitó las llaves y abrió un cofre de donde sacó el dinero para salir caminando muy tranquilamente, sin que los tres policías que custodian la sede lograran percibir nada irregular.

El delincuente solitario aparentemente no utilizó armas de fuego con el resto del personal del banco, aunque se estima que un cómplice lo esperaba en el exterior a bordo de un auto. Antes de irse de la gerencia se llevó todos los cassetes del circuito de filmación interna.

Las autoridades policiales de la Seccional 24ª se mostraron asombradas ante la audacia y sangre fría del asaltante, pero estimaron que el delincuente seguramente fue informado con anterioridad de que el gerente tendría esa suma a su disposición en el cofre de su despacho.

Eran aproximadamente las 13.30 de la víspera cuando un hombre bien vestido, de unos 35 años, ingresó a la agencia del BROU que ya lleva más de 70 años de instalada en el Cerro, sin que en todo este tiempo haya sufrido un robo.

Ese mérito se debe – según la Policía, a la estratégica ubicación del banco, en el corazón del Cerro, y a las escasas posibilidades de escape que lograrían tener los asaltantes si se tratara de un golpe convencional, cometido a punta de pistola o armas largas.

Para fugar de allí los malhechores tienen pocas salidas. La principal es por el puente de Carlos María Ramírez y las otras alternativas serían: por Santín Carlos Rossi o por el camino Cibils, ambas conectan con la ruta 1.

También existe el Camino Sanfuentes hacia Pajas Blancas o rumbo a Santa Catalina, pero en cualquiera de los casos el bloqueo policial del Cerro sería casi inmediato y los delincuentes no tendrían por donde escapar.

Por esa razón nunca lo habían asaltado, hasta ahora, en que para lograr el éxito se usó una modalidad totalmente inédita.

Más vale solo…

El hombre que ingresó a las 13.30 pidió para hablar con el gerente. El banco estaba lleno y nadie reparó en su presencia.

Un empleado lo anunció y le indicó la puerta.

Entonces el visitante fue a ver al jerarca quien accedió a recibirlo, lo cual suele ser muy común si se trata de un cliente que pretende hacer un fuerte depósito en forma reservada.

El hombre entró y cerró la puerta.

No bien estuvo frente al gerente lo encañonó con una pistola y le aplicó con esta un fuerte golpe en la frente que lo dejó desmayado en su sillón.

Actuando rápido le ató las manos con un cable del teléfono, luego le puso una cinta adhesiva sobre los labios y finalmente se apoderó del juego de llaves.

Conociendo todos sus movimientos de antemano, el asaltante abrió un cofre empotrado en la pared de la oficina y de allí retiró la suma de noventa mil dólares.

Fuentes policiales dijeron a LA REPUBLICA que la existencia de este cofre en la gerencia es algo atípico ya que haría las veces de tesoro de la entidad.

Con el botín en su poder el hombre salió y atravesó el hall de la institución caminando entre el público sin que nadie centrara su atención en el «cliente».

En el banco existe una guardia policial permanente compuesta por tres funcionarios del Ministerio del Interior. Uno está en la puerta de entrada, otro en el salón de atención al público y el tercero en la cabina de seguridad.

Una vez que ganó la calle, el asaltante desapareció de escena sin despertar sospechas entre la gente que entraba y salía del banco como así tampoco entre las personas que se hallaban en la parada del ómnibus.

Nadie vio nada; ni siquiera los policías «olfatearon» algo irregular. Se presume que el osado asaltante se subió a un auto que lo aguardaba en las inmediaciones y se alejó con el tiempo suficiente para que se pierda su rastro. En diez minutos estaba fuera del Cerro.

Tarde piaste

Fue en ese lapso que a uno de los empleados le llamó la atención que el gerente no contestara el teléfono.

Por eso entró a su despachó y lo halló maniatado, amordazado y sangrando por la frente.

Le prestaron ayuda de inmediato al tiempo que los policías de guardia alertaron a la Seccional 24ª para que se dispusiera el cierre y control vehícular en todas las vías de salida de la Villa del Cerro.

Pero para ese entonces ya habían pasado unos 15 minutos del asalto, y el hombre solo, que se llevó el fabuloso botín sin disparar un solo tiro, no pudo ser ubicado por ningún lado.

Si existen los golpes perfectos, este es uno de ellos.

Cuando los policías fueron a buscar los casetes del video, notaron que el asaltante, también se los había llevado.

Ahora, las esperanzas para capturar a este extraño personaje están cifradas solamente en el trabajo de la Dirección Nacional de Policía Técnica y en la descripción del asaltante que puedan aportar las personas que estuvieron en el banco a la hora del golpe.

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