Policías atacados por un grupo alcoholizado tras detener jóvenes por ruidos molestos
Pasaban algunos minutos de las tres de la mañana cuando un grupo de vecino de la ciudad de Libertad, cansados del incesante «tamborileo», decidieron llamar a la Policía.
Cuando los ocupantes de los dos patrulleros enviados por Jefatura llegaron al lugar señalado por los denunciantes, encontraron a unas diez personas que cantaban y bailaban animadamente al ritmo de tambores, mientras ingerían gran cantidad de vino tinto y cerveza.
Los uniformados hicieron uso de los buenos modales y les dieron una breve lección de buen comportamiento y respeto hacia los vecinos. Pero los trasnochadores, tal vez instigados por el alcohol, se negaron a detener el ritmo desafinado y siguieron tocando como si aquellos policías jamás hubieran hablado.
Ante esta respuesta, los efectivos policiales decidieron cambiar de táctica y elevando el tono de voz dijeron: «Al patrullero, están todos detenidos». El tamborileo cesó y entre risas, insultos e incluso algún llanto, los beodos músicos fueron trasladados a la Seccional 7ª donde fueron encerrados en un pequeño calabozo.
La detención de los tamborileros corrió como reguero de pólvora por el barrio y rápidamente se formó un nuevo grupo de exaltados, esta vez con el condimento de la bronca contenida por la detención de sus amigos.
Cuando dos policías pasaban de recorrida por el lugar, fueron increpados por estos nuevos trasnochadores quienes no dudaron un segundo en lanzarse contra los agentes y propinarles una verdadera paliza, insultando todo el tiempo y recordando «la muy fea actitud de meter presos a los muchachos».
Ni bien pudieron liberarse del ataque, los efectivos policiales pidieron apoyo y fueron asistidos por tres patrullas que llegaron de inmediato al lugar de los hechos.
Los revoltosos fueron detenidos y conducidos a dependencias policiales mientras que, en otro patrullero, los policías agredidos eran trasladados a un centro asistencial.
Tras la intervención de la Justicia uno de los agresores fue procesado sin prisión por un delito de lesiones personales y atentado en concurrencia fuera de la reiteración.
Los agentes agredidos, con «contusiones y traumatismos leves», fueron dados de alta.
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