Estiman que el arma iba a ser utilizada por un preso para "negociar" un traslado

Detienen a una abogada por ingresar un revólver a la cárcel de Libertad

La abogada, de iniciales GEP, representa a varios reclusos «pesados», entre ellos el Carliño, el Betito, el hermano del Betito y Gerardo Marcelo Pérez.

En la tarde de ayer, tras la visita de familiares y amigos, los reclusos volvieron a sus celdas de forma tranquila y ordenada. Pérez se recostó en su catre y esperó pacientemente la visita de su abogada.

A las cuatro de la tarde, la abogada se apersonó en la puerta del complejo carcelario y pidió para hablar con su defendido.

Con una fuerte guardia policial, el recluso caminó hasta la sala de encuentros y se sentó, reja de por medio, a hablar con su abogada. Los guardias esperaron tras la puerta y no escucharon ni vieron nada de la visita, que duró poco más de diez minutos.

Cuando el recluso se aprontaba a retirarse de la sala, uno de los policías le pidió que se pusiera contra la pared y que levantara las manos. Pérez obedeció. Pero con voz tranquila aseguró que no tenía nada que esconder, ya que sólo había conversado acerca de su procesamiento, que además había sido con su abogada, y que lógicamente ella no le habría hecho entrega de nada peligroso.

Tamaña fue la sorpresa del efectivo cuando encontró un revólver con cinco balas en el tambor, escondido en uno de los tobillos del recluso.

Este se negó a responder acerca del origen de dicha arma, pero todo apuntaba a que la abogada era quien se la había entregado.

El mismo policía que encontró el revólver fue quien detuvo a la profesional y la condujo a una sala privada destinada a interrogatorios.

Aunque tanto la abogada como su defendido aseguraron que se trataba de un error, y que quien le había hecho entrega del arma era la novia del recluso, que lo había visitado en horas del mediodía, todo quedó aclarado cuando la mujer se quebró y aceptó haber sido ella quien le había dado el revólver a su cliente durante la visita.

Lo que no quedó del todo claro fueron los motivos de dicha entrega. Si bien el revólver estaba pronto para ser utilizado, se corrieron rumores de una supuesta solicitud de traslado que sería solicitada por Pérez, precisamente a cambio de la entrega del arma.

«No estamos seguros. Pero creemos que el recluso no iba a usar el arma para agredir, sino para cambiarse de cárcel o de módulo. Ellos denuncian la presencia de un arma y como una especie de recompensa son trasladados», informó a LA REPUBLICA uno de los oficiales que cumplen funciones en la cárcel de Libertad.

Gerardo Marcelo Pérez estuvo recluido en la cárcel de Paysandú junto al Betito, pero logró escapar en 2005 mediante un boquete realizado mientras se disputaba un partido entre Uruguay y Brasil. Tiempo después fue capturado en Montevideo, mientras cometía un asalto contra una pañalera.

La abogada de Gerardo Pérez será nuevamente interrogada en la jornada de hoy, mientras que el recluso regresó a su celda a la espera de una resolución judicial.

El agente de 2ª que incautó el revólver y detuvo a la abogada fue premiado con el artículo 49 de la Ley Orgánica Policial, logrando un ascenso inmediato a agente de 1ª. *

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