Atracaron un ómnibus poco antes de llegar a Villa García
Los transportistas continúan siendo un objetivo extremadamente fácil para los asaltantes. Cuando no son taxistas son empleados de compañías de ómnibus.
Anoche le tocó el turno al guarda y al chofer de un ómnibus de Cutcsa que llevaba como destino «Villa García». Dos hombres fueron los autores del copamiento al bus, el que concretaron a escasos 500 metros del mencionado punto de nuestra capital.
No hubo que lamentar ningún tipo de desgracia personal, en tanto que la parte damnificada radicó la denuncia ante el comando de la Seccional 18ª de la Dirección de Seguridad. Este delito a mano armada comenzó a gestarse a filo de la hora 22, cuando el ómnibus de la empresa Cutcsa, matrícula 41.176, con el aludido destino, llegó al kilómetro 17 de la ruta 8 y detuvo la marcha para el ascenso de dos personas.
Ambas, luego de abonar el boleto correspondiente, ocuparon asientos distintos.
Momentos después, cuando el colectivo llegó al kilómetro 20.500 –las dos personas habían subido tres kilómetros y medio antes–se produjo la rapiña.
Provistos de revólveres, ambos delincuentes se incorporaron de sus asientos en forma simultánea. Mientras uno encañonó al conductor y lo obligó a apagar todas las luces del rodado, el otro hizo lo mismo con el guarda pero le exigió la entrega de todo el dinero. De esa manera, los asalatantes obtuvieron unos 1.700 pesos y tras indicar al chofer que se detuviera, descendieron y escaparon corriendo amparados en la oscuridad que reina en la zona.
Otro «golpe» en el Reducto
Este otro copamiento fue consumado en el local que ocupa un local de una conocida cadena de almacenes, ubicado justamente en la zona del barrio Reducto, jurisdicción de la Seccional 6ª de la Dirección de Seguridad.
Promediaba la hora 17, cuando a dicho negocio, emplazado sobre la avenida San Martín al 2654, entre Guadalupe y Vilardebó, ingresó un hombre cuya edad oscila en los 35 años de edad. Empuñando un arma de fuego de grueso calibre, amenazó y dominó al encargado y los empleados, a quienes obligó a ingresar en una habitación de la trastienda donde los encerró.
Luego se apoderó de una suma cercana a los 1.900 pesos y huyó, para lo cual, según algunas versiones, tripuló una moto.
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