Se evadió de la cárcel canaria tras robar una cédula

Fugó el peligroso asesino del martillo

Canelones

La fuga de este hombre, oriental de 24 años y de estado civil casado, provocó una gran conmoción en ámbitos policiales del departamento. Según informaron fuentes policiales a LA REPUBLICA, en el otoño de 1994 planificó junto a su concubina un hurto que, a su criterio, no podía fallar.

Acompañados de un menor que –al igual que ellos– residía en el barrio Pilarica de Las Piedras, concurrieron en una noche del mes de mayo a la vivienda de Pablo Chenlo Cardozo, un anciano de 74 años que vivía solo en una finca ubicada en la calle Carlos Gardel de esa ciudad, a poca distancia de sus respectivos domicilios.

Munido de un martillo y una barra de hierro, Da Silva golpeó ferozmente al septuagenario hasta matarlo. Luego se apoderó de un televisor, vestimentas y otros efectos. Antes de partir, recordaron fuentes policiales que trabajaron en el caso, se apoderó de los buñuelos que su víctima cenaría aquella, a la postre, trágica noche.

Pocos días después, el personal de la Seccional 4ª pedrense logró capturar a la mujer y al menor que habían participado en el hecho. La concubina de Da Silva resultó procesada con prisión –actualmente se encuentra en la cárcel de mujeres–, mientras que el jóven fue enviado al Instituto Nacional del Menor (Iname).

El imputado del crimen huyó de Las Piedras y se mantuvo en la clandestinidad hasta agosto de 1999 cuando fue capturado por la Policía en el Chuy. Luego de interrogarlo, el juez ordenó su procesamiento con prisión imputado de «homicidio muy especialmente agravado».

Un visitante más

En el atardecer de ayer el convicto aguardó el horario de visitas para mezclarse entre el público. De esa forma obtuvo una cédula de identidad perteneciente a un visitante y sorteó los controles del portón principal, donde los carceleros lo confundieron con un allegado a algún recluso.

Para disimular subió al ómnibus que habitualmente traslada a los familiares de los presos y minutos después descendió a la carretera. Luego de hacer dedo durante algunos minutos habría sido levantado por un vehículo, terminando de esa forma con su espectacular fuga.

Al determinar que Da Silva había fugado, las autoridades del comando central libraron una orden de captura nacional, al tiempo que se montaron distintos operativos en procura de dar con su paradero, sin obtener resultados positivos.

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