Incendian la casa de una funcionaria de la Dirección General de Impositiva
Hace días se perpetró un atentado contra una de las funcionarias de la Dirección General Impositiva de Carmelo. Literalmente intentaron incendiarle la casa y, sobre las dos de la mañana, varios vecinos y transeúntes se arrimaron y ayudaron a apagar las llamas que cubrían las ventanas y la puerta del frente de la vivienda.
No fue accidental, y tanto las pericias de bomberos como de Policía Técnica más tarde corroborarían este punto. Algunos creen que se trata de una venganza o un ajuste de cuentas por la labor inspectiva de esta funcionaria.
El equipo de bomberos que terminó de apagar las llamas constató que habían colocado trapos y estopa en las aberturas, embebidas en un combustible líquido, según la información aportada a LA REPUBLICA por el propio jefe de Bomberos José Walter Ribeiro. La Policía, al mando del comisario Alejandro González, también se encuentra investigando los posibles autores del atentado pero aún el caso sigue sin dilucidarse.
Es evidente que la intención no era darle un susto sino quemarle la casa. Se trata de un caso serio en el que por suerte no había nadie en la vivienda, de otra forma los bárbaros podrían haber causado un desastre. La metodología, aseguran off the récord los especialistas, se parece mucho a un mensaje mafioso, ya que si sabían que no estaba en la casa sería una forma de paralizarla en su trabajo. Y a la vez por elevación envían una señal al organismo estatal. Los asuntos manejados en Impositiva por la funcionaria vienen siendo analizados también por la Policía local como posibles móviles del atentado.
El foco ígneo fue apagado por vecinos y transeúntes, alrededor de las 2 de la mañana. Luego los amigos se quedaron de guardia hasta que la funcionaria volvió del viaje en el que se encontraba por el litoral del país. El móvil aún viene siendo un misterio.
¿Sabían que ella no estaba quienes incendiaron su casa o pretendían quemarla con ella adentro? Al lado de su casa, a pocos metros, vive también la jefa operativa de la oficina de Carmelo, con más cargo y más responsabilidad que la funcionaria contadora que habitualmente se encarga de los procedimientos en la calle.
Segunda pregunta: ¿el atentado sería para la funcionaria o sería para su vecina? ¿Erraron de casa?
¿Se trata de una «vendetta» o un mensaje mafioso para alertarla sobre algunas de las tareas que desarrolla en la Impositiva?
Si bien la Policía se encuentra investigando un sinnúmero de pistas posibles para dar con los responsables del atentado, la mayoría se vincula con alguna venganza de acción directa por su actividad laboral en la Dirección General Impositiva, ya que como contadora está imposibilitada de ejercer.
¿Qué pasa en Carmelo?
El atentado se suma a una situación interna complicada en la oficina de la Impositiva carmelitana que, por su trascendencia, resulta de interés público, ya que no se trata de una pequeña oficina de pueblo chico sino que la oficina de Carmelo de la Dirección General Impositiva es cabeza de la regional sur, que va desde la ciudad de Colonia a Paysandú. Este cronista pudo saber que dos altos funcionarios están con duros sumarios que, de fallar en forma adversa, podría dejarlos afuera de la función pública. Dos al menos fueron enviados a trabajar a la oficina central en Montevideo mientras se aclara su situación. Uno estuvo suspendido mucho tiempo como consecuencia de un sumario en el que, presuntamente, habría actuado defendiendo a un cliente al cual la Dirección Impositiva le estaba siguiendo una demanda legal por evasión. Se trata de la conocida situación del funcionario que está de los dos lados del mostrador. Luego de la reforma que este gobierno encaró en la Dirección Impositiva, pese a tener título universitario el funcionario se ve imposibilitado de ejercer su profesión o cualquier otra actividad comercial. Esto hizo que en su momento dos funcionarios de esta oficina de Carmelo renunciaran a Impositiva y pidieran traslado a otra dependencia pública.
El otro caso es más complicado aún, e involucraría a una de las máximas jerarquías de la oficina carmelitana. Esta persona, también profesional, estaría sufriendo un proceso sumarial por el cual fue suspendida cobrando sólo la mitad de su sueldo habitual. Según las fuentes consultadas y pese al cerrado hermetismo reinante, se pudo saber que la Dirección Impositiva le sigue un sumario porque habría «cajoneado» un expediente en el cual se constataron irregularidades en una empresa por valor superior al millón de dólares.
El vínculo con el grupo Pharaón
La funcionaria víctima del atentado ha aparecido por varios motivos en los medios de prensa. Fue integrante de Pinewood Golf Development Corporation SA, una de las cinco empresas con las que el Grupo Pharaón armó el entramado financiero por el que llegó a mover en un año 100 millones de dólares. Saravia figuraba como integrante del directorio de esta empresa, que llegó a tener un mayor movimiento diario en de 1.655.728 dólares en mayo de 2001, mientras el país se caía a pedazos.Saravia era persona de extrema confianza del directorio de HCU: en diciembre de 2002 se conoció públicamente un cheque firmado por la contadora funcionaria por 13.983 pesos (No. 686031 serie 19) por el que HCU pagaba a través de su cuenta en el Banco República, el servicio 222 de la Policía. La relación con la firma terminó violentamente cuando los jerarcas del hotel presentaron una denuncia policial y que luego terminaría en el juzgado, porque presuntamente Saravia habría ingresado a las oficinas y junto con documentación propia habría sacado otra sensible para la empresa. Finalmente el inefable juez Colmenero, de recordado mal paso por el juzgado de Carmelo, terminó archivando la causa. *
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