Alto porcentaje de primarios en las personas de más de cuarenta años

Más de la mitad de procesados de 2000 tiene menos de 25 años

Estas dos referencias a la primera vez que los individuos caían en manos de la Justicia reflejan de algún modo, según fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA, el hecho de delinquir por «necesidad» ante la crisis laborar que afronta el país. Precisamente estos dos sectores son los que, según las estadísticas oficiales, sufren de manera más grave la falta de ocupación.

Si bien a nivel sociológico se define como «multicausales» a las razones por las cuales una persona decide infringir la ley, la falta de perspectivas suele ser un factor determinante en los últimos tiempos según surge de las indagaciones a las que son sometidos los apresados.

El ocio que pudo haberlos impulsado al delito es el mismo que, tanto las autoridades del Ministerio del Interior como los diputados de la Comisión de Derechos Humanos, buscan combatir dentro de las cárceles para evitar la reincidencia y lograr la rehabilitación del preso.

Días atras el ministro del Interior, Guillermo Stirling, dejó inaugurada una serie de talleres de capacitación laboral en el Comcar, el mayor centro de reclusión del país. Allí los internos podrán asistir a cursos que van desde la albañilería hasta la informática.

En la oportunidad se explicó que con este tipo de iniciativas se busca dar oportunidades a los reclusos para que una vez que recuperen la libertad tengan otras posibilidades de reinserción social.

Los números

LA REPUBLICA accedió a un informe sobre las personas que primero cayeron en manos de la Policía y posteriormente comparecieron ante la Justicia entre enero y agosto de 2000.

Los números corresponden a la Dirección de Seguridad, que además de las 24 comisarías seccionales incluye a la Comisaría de la Mujer, al Departamento de Operaciones Especiales (DOE) y a la Comisaría de Menores, aunque en las cifras esta última no se ve reflejada por ser inimputable la población sobre la que actúa.

En total fueron 1.593 personas las que recibieron un procesamiento, de las cuales sólo 116 eran mujeres (siete por ciento). Los segmentos de edades a los que corresponden pueden observarse en la infografía.

Sumadas las dos franjas etarias de imputables menores a 25 años (18 a 21 y 22 a 25) éstas representan al 52 por ciento del total, seguidas por la que va de 26 años a 40 (34 por ciento) y de 41 años en adelante por el 14 por ciento.

En todos los casos las mujeres son una ínfima parte de los hallados culpables por algún delito, aunque a medida que las edades aumentan, crece también su participación delictiva. Teniendo en cuenta las tres divisiones recién mencionadas la incidencia es la siguiente: 6 por ciento, 9 por ciento y 10 por ciento.

Reincidencia

Del total de los procesados los reincidentes rondan el 50 por ciento. Si bien el hecho de ser procesados por primera vez no implica en todos los casos que la persona haya debutado en el accionar delictivo, la mayoría sí corresponde a esta variable.

Analizada esta realidad por sexo resulta que el 52 por ciento de los hombres encausados ya tenía un antecedente, mientras que sólo el 28 por ciento de las mujeres estaba prontuariado. Por edades la realidad demuestra que en todas las franjas las mujeres son en su mayoría primarias, lo cual también sería un reflejo de la necesidad.

En este sentido, y sumando ambos sexos, los jóvenes de entre 18 y 25 años recibieron el primer procesamiento en el 56 por ciento de los casos, mientras que entre los 26 y 40 años las cifras indican que en esta situación se encontraba el 40 por ciento, y de 41 años en adelante el porcentaje es de 49.

Las fuentes consultadas indicaron que esto demuestra que las dos «bocas» fuertes de ingreso al mundo delictivo abarcan precisamente los dos extremos del estudio: los menores de 25 años y los mayores de 41. Los delitos que más se repiten (ver nota aparte) son el hurto y la rapiña.

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