Otro caso más: un padre le infligió varias puñaladas a su hija y luego se dio a la fuga
Silvia Adriana González, de 32 años, vivía en una precaria vivienda del barrio Sicco de la ciudad de Toledo, junto con sus cuatro hijos (los mellizos de 3 y las nenas de 8 y 9 años de edad) y su hermana de 19 años.
Poco tiempo atrás vivía también en el inmueble Ramón González Sosa, de 57 años, el padre de la mujer que había sido denunciado por haber incendiado la vivienda dos meses atrás.
Por el irracional e injustificable acto, un juez le impidió volver a la casa y acercarse a su núcleo familiar.
Al hombre poco le importó el dictamen de la Justicia y volvió en reiteradas oportunidades, en la mayoría de las veces totalmente alcoholizado.
En la noche del miércoles, próximo a las 20.30, el sujeto apareció nuevamente en la finca totalmente fuera de sí, con aliento alcohólico y con sed de venganza. Luego de discutir e insultar a su hija en reiteradas oportunidades, extrajo de entre sus ropas un cuchillo de larga hoja, la tiró al suelo y le infirió seis puñaladas que la hirieron en el cuello, en sus piernas, brazos y en la zona abdominal.
Una mujer que pasaba por el cruce de las calles 2 y 4, frente al Club Barcelona, donde está emplazado el predio de las dos casas donde estaba siendo atacada salvajemente la mujer, observó desde la calle al sujeto arriba de la víctima.
Sin dudarlo un instante, tomó una piedra de gran tamaño de la calle y enfiló derecho hacia el violento hombre.
Sin notar su presencia, y mientras le seguía dando varias puñaladas a su hija, la valiente mujer le propinó varios golpes en su cabeza con la piedra que hacía las veces de arma.
El ahora malherido, se fue a los tumbos y como podía por los fondos de la vivienda.
Al escuchar los gritos desgarradores de la víctima, su hermana y los menores salieron al jardín y vieron a la mujer tirada en el piso en un inmenso charco de sangre. De inmediato dieron aviso al 911, y minutos más tarde efectivos de la Seccional 20 de Toledo llegaron al lugar junto con un móvil de emergencia médica que de urgencia trasladó a la malherida al Hospital Pasteur.
En tanto, el agresor fue detenido a los pocos metros tumbado al costado de la ruta 6 a la altura del kilómetro 21,500.
Según vecinos de la zona, el despreciable sujeto no sólo tenía problemas con su familia sino que había tenido múltiples y reiterados altercados con varios de los residentes de la zona. Aseguran que lo sucedido no sorprendió a nadie, ya que venía acosando y abusando sexualmente de su hija desde hacía mucho tiempo. Pero ellas recién habían denunciado sus aberrantes prácticas hace muy poco tiempo, ya que, según le comentaron los vecinos a la Policía, le tenían mucho miedo.
Una semana llena de cobardes
En la presente semana, al igual que en los últimos meses, menores y mujeres fueron víctimas de abusos y actos irracionales por parte de hombres.
Como informara LA REPUBLICA el pasado día miércoles, un hombre que venía abusando sexualmente desde hacía varios meses de los hijos de su ex compañera, fue remitido por la Justicia por reiterados delitos de violencia en reiteración real, con un delito de violencia doméstica.
El sujeto, que se ganaba la vida limpiando vidrios en los semáforos, a espaldas de su ex concubina y cuando la madre de los pequeños dormía bajo el efecto de las pastillas que ingería para lograr el sueño, abusaba del pequeño de tan solo 9 años y de la jovencita de 13.
En una de las tantas noches que el hombre pernoctaba en la casa de la mujer, emplazada en la zona de Villa Muñoz, la madre de los menores lo halló recostado en la cama junto con uno de sus hijos. Luego de interrogar a los menores, quienes le confirmaron que venían siendo abusados sexualmente desde hace varios meses, lo denunció ante la Justicia y terminó tras las rejas.
Por su parte, en lo que fue la noticia de la semana en materia policial, una mujer, que se desempeñaba como barrendera municipal desde hacía muy poco tiempo en el Centro Comunal Número 3, fue ultimada de varios balazos en la madrugada del miércoles por su ex concubino ante la presencia de sus hijos de 3 y 7 años de edad.
El matador era un agente de segunda de la Dirección Nacional de Prevención del Delito, una repartición que se dedica, entre otras tantas actividades, a la atención de víctimas de violencia doméstica.
Luego de esposarla, propinarle varios puntapiés e insultos varios, le descerrajó 4 disparos de arma de fuego que le ocasionaron la muerte. Acto seguido, se puso el arma en la boca y se disparó.
El homicida falleció el pasado día jueves luego de ser trasladado de urgencia al CTI del Hospital Policial. *
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