La asociación de oficiales superiores dice ignorar quién pudo haber sido el autor del atentado

Dos bombas "molotov" y una pintada contra el Círculo Policial del Uruguay

En un edificio frente a la sede apareció la leyenda «¡Viva la sedición!».

El secretario general de la asociación de oficiales superiores en retiro o en actividad, el comisario inspector Ernesto Carrera, reconoció a LA REPUBLICA que el círculo tiene «roces» con los sindicatos policiales, pero descartó que los autores del atentato fueran sus propios colegas.

«Nosotros estamos en contra de la forma en que se manejan; no de que se agrupen», dijo Carrera, dejando claro que no consideran como «enemigos» a las organizaciones departamentales de policías que integran la Coordinadora Nacional de Sindicatos Policiales (Conasip).

Las primeras sospechas de los integrantes del círculo recae sobre los grupos extremistas que han venido actuando en forma violenta desde que vino a Uruguay el presidente de los Estados Unidos. No obstante, ellos mismos admiten no tener ni un solo dato «para unir los cabos».

Los grupos aludidos por los miembros del círculo suelen utilizar bombas estilo «molotov» (botellas con combustibles y mechas) para dañar objetos o personas, o cuando quieren «marcar presencia». Sin embargo, la confluencia de varios grupos dificulta su identificación.

Respecto a la pintada vivando la «sedición», Carrera indicó que es muy posible que el atentado haya pretendido ser un «mensaje» a la Policía, «una especie de advertencia fundamentada en la violencia».

El vocero indicó además que hoy asumen en el círculo las nuevas autoridades que surgieron de las recientes elecciones en las que triunfó la lista oficialista. Como nuevo presidente de la asociación policial asumirá el inspector principal (r) Juan Carlos Cipollini.

El comisario inspector Carrera aseguró que el relacionamiento al interior del círculo es muy buena, por lo que se descarta que el atentado pueda estar vinculado a la asunción de la nueva directiva.

Escasas pistas manejan los funcionarios de la Seccional 2ª y los investigadores de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). El único testigo fue el sereno del local que sólo pudo sofocar las llamas que amenazaban con extenderse a otros sitios del edificio.

Los daños materiales no fueron importantes. Sólo se quemó una cortina, un escritorio y algunos muebles y enseres de la cocina como repasadores y manteles. Quedó rota la ventana por donde ingresaron las bombas «molotov» con la mecha encendida para explotar adentro.

La investigación seguirá con una minuciosa indagatoria a los posibles testigos, (principalmente los serenos de la zona), y luego continuará con sondeos a grupos extremistas que podrían no haber participado de la operación, pero que sí podrían identificar a sus responsables. *

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