Mercado negro en Sauce y Montevideo:vendían carne de caballo en carnicerías

El accionar policial contra el abigeato ovino y vacuno en Canelones y el Noroeste de Montevideo derivó en el descubrimiento de un mercado negro para la comercialización de carne de caballo en carnicerías. Recientes procesamientos revelaron que el robo de los equinos para las faenas clandestinas no discrimina entre criollo, árabe o un pura sangre.

Una carnicería de Progreso recibiría doscientos quilos de carne de caballo. Se presumía entre los policías que el comercio era un centro de distribución hacia otras carnicerías del departamento y quizá del Noroeste de Montevideo. La carne se incautó de una camioneta con dos hombres a bordo que fue interceptada antes de la entrega de la carga.

Los dos hombres fueron detenidos y sometidos a la Justicia que los procesó con prisión.

No obstante, localidades prósperas de Canelones como Sauce, donde montevideanos de clase media radicaron sus familias en chacras con casas espaciosas y piscinas, así como entre los criadores de caballos del Noroeste de Montevideo, alrededor del aeropuerto de Carrasco, el robo de equinos constituye un problema que comenzó a reunir a los dueños.

En un solo día desconocidos robaron nueva caballos pura sangre en Sauce de la chacra de un profesional universitario. Otros once caballos fueron robados en cuatro tandas a un empresario vecino. La problemática fue conversada en las sociedades de criadores de caballos criollos, árabes y pura sangre. Una nota será elevada al Ministerio del Interior.

Fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA atribuyeron los sucesivos hurtos, en especial los más recientes, a pobladores de los numerosos asentamientos irregulares que se instalaron en Sauce y el Noroeste de Montevideo, las dos zonas donde el robo de caballos de cuantioso valor en el mercado resulta más preocupante para los criadores.

Los policías descartan que los robos puedan tener por finalidad el contrabando de caballos al exterior y opinan que son delitos que se cometen para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, para ser usados por hurgadores de basura, pero principalmente para la comercialización clandestina de cortes faenados para carnicerías.

La hipótesis de un robo masivo para carreras de apuestas queda descartada por la difícil y compleja tramitación que debe hacerse por cada caballo competidor, una instancia que incluye la comprobación de la pertenencia del equino por marcas a fuego en las ancas.

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