Trasladaron de Soriano al Comcar al confeso triple asesino Mauro Gadea
Como se recordará, el 3 de julio de 2006 Luis Gutiérrez, Gladis Aguirre y Marisel Gutiérrez fueron asesinados en su casa. Gladis (la madre) y Marisel fueron encontradas maniatadas en la cama matrimonial, con un balazo en la cabeza. Marisel había sido previamente asfixiada con un trapo. Luis Gutiérrez fue encontrado en su taller cruzando la calle maniatado y con un balazo en la cabeza. Un mes después, el 9 de agosto, Mauro Enrique Gadea, de 34 años, resultó procesado con prisión al confesarse autor del triple crimen. Confesó que actuó solo y que ingresó primero al taller, mató a Luis Gutiérrez, le revisó los bolsillos y con las llaves ingresó a la casa. Después encañonó a Marisel, obligándola a atar a su madre. Posteriormente, según dijo, ató a la muchacha, mató a la madre y por último a Marisel, para robar algunas pertenencias de la casa y huir a pie por la rambla.
Dijo haber actuado solo y que su intención era robar. Meses después se desdijo inculpando a otros individuos que inicialmente habían sido indagados, pero su situación ante la Justicia no tuvo variantes. Los familiares de la familia Gutiérrez Aguirre, desde el principio contradijeron la versión oficial, y si bien no le han quitado responsabilidad a Mauro Gadea, afirman que existe un sinnúmero de elementos como para afirmar que esta historia no fue contada en su totalidad y que podrían existir otros involucrados. Por ese motivo realizan mensualmente una marcha del silencio por las calles céntricas de la ciudad, buscando sensibilizar a las autoridades en el esclarecimiento de esos macabros asesinatos que a nueve meses de ocurridos todavía siguen conmoviendo a los mercedarios.
Ahora se dispuso el traslado de Mauro Gadea al Comcar, una medida que, según Martínez Perdomo, jefe de Policía de Soriano, fue planteada al director de penales en virtud de algunos problemas mantenidos por Gadea con otros reclusos en la cárcel de Mercedes. El traslado se realizó en horas de la madrugada y según afirmó el inspector principal (r) Julio Martínez Perdomo, el confeso triple asesino mantenía continuos problemas con otros reclusos. Para el doctor Diego Durand, «no es novedad» el traslado de Gadea, aunque se lamentó de que el mismo se efectivizara ya que retrasa el trámite del expediente judicial. «Lo lamentamos porque ahora que estamos en una etapa importante, que el expediente está retornando a Mercedes, y donde hay muchas pruebas para hacer, que el preso esté en el Comcar va a ser un impedimento por la propia prueba del expediente que se va a hacer próximamente», expresó el doctor Durand, abogado defensor de Mauro Gadea. Recordó que en torno a este caso «hay mucha cosa por resolver y recién estamos empezando.
Considero que recién estamos en una etapa preliminar, no estamos ni en la mitad de camino del proceso penal». Agregó: «Yo quiero hacer varios careos y Gadea también, y bueno, vamos a ver qué pasa. No considero que los motivos (del traslado) sean justificados».
En tanto, los familiares de las víctimas, nucleados en la Agrupación de Familiares «Verdad y Justicia para víctimas de la violencia», responsabilizaron directamente al jefe de Policía de Soriano de la integridad física de Mauro Gadea. En un comunicado hecho público esa agrupación consideró como inconveniente e inoportuno el traslado de Mauro Gadea al Comcar. Dijo que no se condice con las afirmaciones del entonces ministro del Interior, José Díaz, quien se comprometió a no trasladar al confeso triple asesino para no entorpecer el desarrollo del proceso penal y con ello poder llegar a la verdad en este caso que golpeó duramente a la sociedad mercedaria. La Agrupación de Familiares se pregunta si la actual ministra del Interior comparte los dichos del doctor Díaz y si está al tanto del traslado de Mauro Gadea. Responsabilizaron al inspector principal (r) Julio Martínez Perdomo, jefe de Policía de Soriano, de la integridad física de Gadea. Quizá como en pocos casos la defensa de las víctimas y del victimario coinciden en muchas cosas.
Quizás éste sea el único, o uno de los pocos casos donde una persona se confiesa asesino de tres personas, tiene en su poder las armas, pero pocos le creen, o por lo menos creen que no está diciendo toda la verdad y que falta una parte importante de la historia que todavía no ha sido contada y que es tan o más importante como lo que ya se sabe. *
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