Cuando morir o matar es un instante de distracción
Nibia Mabel Santana Bentancur de 46 años de edad circulaba ayer, en bicicleta por Avda. Ansina hacia el Oeste. Detrás suyo venía una moto conducida por un joven de 18 años. Al llegar a la intersección con calle Sarandí, Mabel Santana giró a la izquierda. El conductor de la moto y los vecinos que comentaban el desgraciado accidente concuerdan: no hizo seña alguna, simplemente dobló.
Ese instante de distracción le costó la vida a la mujer que venía de realizar algunas compras.
La moto impactó la rueda trasera, el muchacho sin caerse, frenó pocos metros más adelante. La señora literalmente voló y cayó al pavimento golpeando fuertemente su cabeza. Unos minutos después, antes que la emergencia móvil, pasó una doctora que intentó las primeras maniobras de reanimación. La víctima sangraba mucho por la boca y no mostraba signos vitales.
El joven en fuerte estado de schok repetía «no tuve tiempo de nada».
Llegó la emergencia y luego otra. El fiscal Ariel Cancela, que vive muy cerca, daba instrucciones a la Policía y sobre la unidad móvil se realizaban desesperados esfuerzos por reanimarla. Pocos minutos después el médico se bajo lentamente y sacudió la cabeza. La ambulancia se alejó despacio, con la sirena apagada.
En la esquina quedó, bajo custodia policial, los bolsos con las compras, la bicicleta con la rueda doblada y un charco de sangre. *
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