Balas cruzadas: tres hombres sufrieron el flagelo de las armas; dos están graves
El hombre llegó tambaleando a la cantina ubicada en Luis Batlle Berres y Manuel Artigas y, tras sentarse a una mesa del fondo, pidió un whisky doble sin hielo.
El cantinero dudó por un segundo de servirle aquel trago, ya que parecía que con lo que había tomado antes de llegar era más que suficiente.
No obstante, ante la insistencia del parroquiano, el responsable del negocio contempló el pedido de su cliente y le entregó el trago.
Tras dos o tres vasos y ya a las tres y media de la mañana, el hombre levantó la voz e increpó a otro cliente que hasta el momento ni siquiera había notado su presencia.
Sin demasiados sobresaltos, el hombre le contestó que no molestara y que no se metiera en conversaciones ajenas.
Lejos de apaciguarse, el parroquiano despegó de su silla y corrió rumbo al otro hombre que sólo atinó a cubrirse.
El cantinero decidió cortar por lo sano y expulsó al «forastero» que se alejó del local insultando y pronunciando frases inentendibles.
Con el problema solucionado, el cantinero decidió que ya era hora de cerrar el negocio y así evitar males mayores, pero cuando se aprestaba a bajar las cortinas, observó que el parroquiano echado del local volvía revólver en mano.
Sin mediar palabras, irrumpió en el local y descerrajó cinco tiros contra el hombre con el cual había discutido, pero gracias al efecto del alcohol erró cuatro de ellos, impactando solo uno en el abdomen de su oponente.
Luego intentó escapar corriendo, pero el «movimiento continuo del suelo» hizo que cayera desplomado en el cordón de la vereda.
Cuando los policías llegaron al lugar, el herido estaba sentado en una silla presentando un leve sangrado, mientras que el parroquiano agresor dormía boca abajo con medio cuerpo sobre la calle.
Trasladado a un nosocomio, el herido fue intervenido quirúrgicamente y se recupera favorablemente. Cuando el detenido recupere la conciencia será conducido ante el juez de turno.
Por una casa
La intersección de las calles Gambeta y Máximo Tajes sirvió de escenario para otra feroz agresión armada.
Un hombre de 33 años decidió presentarse en el predio municipal allí ubicado para reclamarle a otro el desalojo de la propiedad que, según dijo, le pertenecía.
El ocupante se negó a retirarse y le cerró la puerta en la cara al visitante que, enfurecido, golpeó puertas y ventanas con un palo.
Desde adentro de la vivienda, se escuchaba al ocupante insultar y reírse.
En determinado momento, el hombre que estaba fuera del domicilio retomó la calma y llamó a la puerta.
El que estaba dentro pensó que todo había pasado y que tal vez era el momento para conversar en calma. Pero al abrir la puerta, fue alcanzado por un certero golpe de puño que impactó de lleno en su cara. Ambos hombres se trabaron en lucha, hasta que la detonación de un revólver calibre 38 paralizó a ambos contendores.
El ocupante cayó herido presentando un abundante sangrado en la espalda, producto de la bala que atravesó su pulmón izquierdo.
El agresor tomó el arma y escapó del lugar. Los familiares y vecinos del herido lo trasladaron al sanatorio de Casa de Galicia donde permanece internado en estado grave.
La Policía tiene plenamente identificado al agresor, por lo que se da como un hecho su pronta captura.
Misteriosa agresión
Algunas horas antes, en la zona del Cerro, un hombre denunció haber sido agredido por un desconocido que, sin mediar palabras, le disparó en ambas piernas.
Según su relato, estaba sentado a la puerta de su domicilio, cuando un hombre se acercó y extrajo un revólver de grueso calibre.
Pensando que se trataba de una broma, el dueño de casa hizo caso omiso a la demostración de poder, siendo sorprendido por dos fuertes detonaciones que lo hicieron caer al suelo.
Mientras se intentaba detener el sangrado provocado por los impactos, observó cómo el agresor se iba caminando tranquilamente por la calle Miguel de Unamuno doblando luego por avenida Del Parque. Mientras era trasladado al Centro Coordinado del Cerro, los efectivos insistieron en preguntar acerca de las causas de la agresión, pero el hombre juró desconocerlas. Una vez atendido por el medico de guardia se le diagnosticó herida de bala en ambas piernas con orificio de entrada y salida, siendo derivado al Hospital Maciel donde permanece internado. *
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