Chocan de atrás para detener autos y después rapiñan a sus ocupantes
En Montevideo solo tres casos fueron denunciados, aunque la Policía presume que por lo menos otros tres hechos similares ocurrieron durante los meses de enero y febrero.
El primero de los casos denunciado por las víctimas, ocurrió durante los primeros días del año, cuando todavía el bullicio del turismo copaba las playas de Pocitos.
Dos hombres chocaron de atrás a un automóvil y tras bajarse a discutir se apoderaron de una fuerte suma de dinero que había sido recientemente retirada de una entidad bancaria. De los ladrones nunca más se supo.
Pocos días más tarde, una mujer denunció un hecho similar, pero en la zona de Punta Gorda. Allí un solitario delincuente realizó el mismo modus operandi que en el caso anterior.
Tras tocar levemente al automóvil donde viajaba la señora, el automovilista se bajó como para increparla, pero en lugar de discutir, esgrimió un arma de fuego con la que despojó a la mujer de unos pocos pesos ya que no contaba con grandes sumas de dinero.
El mes de febrero, otro caso se registró en Pocitos. Un automovilista chocó a un BMW y tras descender amenazó con un arma de fuego al conductor y lo despojó de unos 10 mil pesos en efectivo.
Ese hecho jamás fue denunciado por el perjudicado, ya que sorpresivamente prefirió comunicarse con la prensa antes de realizar la denuncia correspondiente.
Desde entonces, podrían haber ocurrido casos similares pero que nunca fueron denunciados. «Muchas veces las personas que son despojadas de grandes sumas de dinero, prefieren no denunciar los hechos. Esto ocurre por dos razones. La primera es que cuentan con seguro y eso cubre todo lo perdido, y la segunda es que al manejar grandes sumas de dinero, creen que al denunciarlo alertarían a los ladrones sobre sus actividades financieras», dijo a LA REPUBLICA un oficial consultado al respecto.
«Nosotros les pedimos que todos los hechos sean denunciados. Es la única forma de parar el delito, de detener a los ladrones, los ladrones comunes y los que forman parte del crimen organizado», dijo.
Respecto a esta modalidad delictiva, el oficial dijo que no se tiene pistas firmes. Aun no se ha realizado un minucioso estudio del crimen como para saber si se trata de una banda o si por lo contrario son casos muy similares pero aislados.
Tal como lo informó LA REPUBLICA en su edición de ayer, un inquietante episodio ocurrido en la esquina de Bulevar José Batlle y Ordóñez esquina Eugenio Garzón fue lo que levantó las sospechas de los sagaces investigadores.
Un hombre de 60 años, que se trasladaba junto a su esposa a una entidad financiera a depositar una importante suma de dinero, fue interceptado por dos hombres fuertemente armados, que tras chocarlos los despojaron de varios miles de dólares a punta de pistola.
Con el dinero en su poder, los delincuentes desaparecieron sin dejar rastros. Horas más tardes, el vehículo utilizado para el atraco fue encontrado envuelto en llamas en la esquina de Antonio Rubio y Francisco Lecocq.
Los bomberos sofocaron el fuego pero las pérdidas fueron totales.
Las huellas dactilares de los ladrones también desaparecieron como consecuencia del intenso calor.
Los investigadores que tomaron el caso, están tras la pista de los pistoleros que trabajaron de forma demasiado profesional como para que se tratase de inexpertos.
Las principales sospechas recaen sobre una banda argentina que realizó su último gran atraco a fines de enero, cuando en la Autopista Buenos Aires-La Plata robaron 10 mil dólares a una pareja que viajaba rumbo a Quilmes.
En aquella, ocasión la manera de operar de los ladrones fue casi idéntico. La víctima detuvo su auto en la banquina luego de que otro vehículo lo impactara por detrás. Al bajarse, el conductor fue agredido por dos delincuentes que le robaron el maletín en el que llevaba el dinero. Los ladrones lograron escapar.
Si bien, no existe una conexión firme entre los casos ocurridos en la vecina orilla y los acaecidos en zonas de Montevideo, los investigadores no descartan que puedan tratarse de los mismos «profesionales» que al sentirse rodeados por la Policía Federal Argentina, decidieron cruzar el río y operar en Uruguay. *
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